viernes, 14 de julio de 2017

7° Charla TejeRedes

El martes 18 de Julio estaré en vivo a través de Hangouts con mis amigos de TejeRedes, en una charla que se llevará a cabo bajo el título "Pensar en Red. De la neurona a la organización." Pueden seguir la charla en vivo o verla luego vía este link por Youtube. 

 https://youtu.be/J4cdlDBOt0U 


http://bit.ly/2v0KWXt

martes, 13 de junio de 2017

La colaboración creativa

Estamos aprendiendo cada vez más acerca del mecanismo de la creatividad. A su vez, hoy sabemos que existe un nivel superior de creatividad que se desarrolla en el espacio intermedio entre dos o más personas y encuentra su inspiración en el entorno: la colaboración creativa


Los límites de la motivación

Tanto los pensadores y educadores actuales, como los más reconocidos gurúes del management nos incitan y motivan a transformar nuestros modelos mentales hacia un modo más abierto y conectivo. Ilusionados con el cambio, los escuchamos tratando de poner en práctica sus sabios consejos y estimulantes consignas. Nos proponemos dejar de lado nuestros bloqueos y limitaciones, ser más audaces, creativos y entusiastas, abrirnos al juego de la innovación, salir de la locura y el estrés. Sin embargo, apenas cerrado el libro o finalizada la conferencia, gran parte de las valiosas sugerencias se nos esfuman. Se nos pasa el efecto motivador y volvemos a encarrilarnos en el deber ser, la rutina y la falta de imaginación.



jueves, 8 de junio de 2017

Un nuevo y antiguo saber

Hoy, las ciencias humanas, luego de años de intentar someterse en forma excluyente al racionalismo, redescubren formas de conocimiento sutiles y enriquecedoras, que habían sido desprestigiadas y descartadas.
¿Pero, cuál es el sentido de estudiar en la actualidad formas de conocimiento no lineales como la intuición, la recopilación de indicios no evidentes y la empatía?

Por una parte, nuestros saberes sobre estos instrumentos han avanzado gracias a la investigación empírica, lo que nos permite revalorizar su calidad y precisión. Pero, además, si la red es el territorio del exceso y la velocidad, requerirá un modo especializado de selección de la información y una aprehensión inmediata de cada situación. En un mundo globalizado y complejo, estas formas de conocimiento se vuelven particularmente eficaces para una comprensión rápida y abarcativa de los hechos.”
En los últimos años, varios textos –en particular el best seller Blink (El arte de Pensar sin Pensar) de Malcolm Gladwell– relatan investigaciones empíricas y estadísticas acerca de la capacidad de predicción del pensamiento intuitivo. Este autor analiza también la empatía como instrumento de comunicación.
Gladwell presenta múltiples ejemplos. En uno de ellos relata cómo un grupo de científicos fue convocado para legitimar la autenticidad de una escultura griega comprada por un millonario norteamericano, a través del carbono 14 y otras técnicas de laboratorio. Los estudios confirmaron la autenticidad de la pieza.
Luego convocaron a un experto en arte, un connaisseur, que la miró de arriba abajo y dijo: “Hay algo en su mirada que no me va. Espero que no hayan pagado por esto”. La estatua resultó ser falsa. Ese especialista contó que no sabía explicar lo que le sucedía, pero que sentía un intenso malestar físico frente a una obra falsa.
Otros expertos también relatan que, antes de hacer la evaluación de una obra, suelen pedir que la mantengan cubierta con un paño hasta que ellos se instalen en el estado mental adecuado, y luego la descubran en un solo movimiento para tener una impresión totalizadora del clima emocional que la obra transmite.
Y esto sigue siendo cierto cada vez que necesitamos evaluar personas, hechos o contextos. Dice Malcolm Gladwell: “El estado mental es el factor esencial en la toma acertada de decisiones”. Esto quiere decir que ni los conocimientos ni la experiencia, por sí solos, son suficientes para comprender una situación en su totalidad."

Dra. Sonia Abadi (Especialista en Innovación y Ciencias Humanas)




¿Cultura General?


Algunos de los emprendedores más originales tuvieron una rica y variada cultura general. El conocimiento de la música, la literatura, las artes plásticas también agrega riqueza y profundidad a su mirada sobre la realidad.


Así se refieren Kjell Nordström y Jonas Ridderstrale a quien fue su maestro y guía en la carrera de management: “Su privilegiada mente era capaz de asociar toda clase de ideas y llegar a las conclusiones más peculiares y osadas. Para Gunnar, la arquitectura, el ajedrez, las sinfonías de Beethoven, el fútbol, la religión, la economía, el arte y la psicología estaban estrechamente relacionados entre sí”.

Dra. Sonia Abadi (Especialista en Innovación y Redes Humanas)

miércoles, 24 de mayo de 2017

Mañana estaré participando como Speakers en Montevideo UY. en el Congreso de Mujeres OMEU. Hablaremos sobre #Liderazgo #Colaboración y la importancia de las #redes para desarrollar y conectar líderes.



miércoles, 17 de mayo de 2017

ANIMARSE A SOLTAR LAS REDES SOCIALES


Pasar mucho tiempo en Facebook, Twitter e Instagram puede generarnos estados de ansiedad y desasosiego. Por eso, la psiquiatra Sonia Abadi propone reemplazar la sobreexposición a las pantallas, por cosas tan simples y genuinas como escuchar música, pintar o encontrarse con alguien para tomar un café. ¡A soltar!


Por: Sonia Abadi*

En Estados Unidos se puso de moda, últimamente y sobre todo entre las celebrities, volver a los celulares con tapa. Quienes optan por usar teléfonos plegables, útiles solo para recibir llamadas y mensajes, dicen que el sentido es bajar el nivel de adicción a mirar la pantalla a cada instante y evitar la dependencia a la información y al contenido de las redes sociales.
No me sorprende. A veces mirar excesivamente Twitter me genera  la sensación de estar todo el tiempo quedándome afuera de algo. Twitter −tanto como pueden serlo otras redes como Facebook− es una vidriera donde la gente exhibe lo que piensa y lo que hace. En mi caso, estoy atenta a lo que postean personas que dan charlas y talleres, viajan por trabajo, se reúnen con otras personas interesantes, reciben reconocimientos. Me gusta participar, aprender, opinar, compartir experiencias.
Pero hay días, quién sabe por qué, en los que consumo sobredosis de redes sociales. Y la sensación que me queda al final del día es de cierto malestar. Pienso: “Me estoy perdiendo muchas cosas”, “Me estoy quedando atrás”,  “No estoy haciendo todo lo que tendría que hacer”. Típica resaca de este exceso de estímulos que no logro metabolizar.
La pantalla es, sin duda, un espacio exhibicionista de múltiples tentaciones que produce en el voyeur un estado de excitación permanente con sensación de desosiego, insatisfacción e inadecuación. Algo parecido sucede con las revistas que publican exclusivamente la vida del jet set y de la farándula: puras fotos que muestran gente bella realzando su cuerpo, su ropa, sus posesiones. La experiencia de consumir estos contenidos en cantidades desmesuradas suele ser una mezcla de curiosidad, fascinación y excitación que –casi siempre- culmina en desencanto, en la sensación de que una no es lo suficientemente linda, joven, importante o glamorosa para vivir en este mundo.

“Consumir en exceso el contenido de las redes sociales puede generar sensación de desosiego, insatisfacción e inadecuación”.

El exceso de estímulos exhibicionistas deja un sentimiento de insatisfacción e inseguridad que puede derivar en un estado depresivo y paralizante o en la ansiedad enloquecedora de tener que participar compulsivamente de todo, todo el tiempo.
Cosas tan simples y cotidianas como salir a caminar, escuchar música, leer un libro, cocinar, pintar o tomarse un cafecito y conversar con alguien “en vivo” son experiencias que, en cambio, nos enriquecen, nos hacen sentir más reales, creativos y productivos. Se puede estar en las redes un rato y sentirse estimulado por ser parte de algo más amplio que nos trasciende. Pero el exceso de la vida a través de la pantalla sólo nos deja solos y excluidos, como quien mira el mundo a través de una ventana.
Quizá haya que tomar la decisión a tiempo de dejar de ser un consumidor indiscriminado de las puestas en escena que montan las distintas pantallas a las que nos exponemos; de hacer consciente aquello que dejamos entrar a nuestro campo de atención a través de las redes, pero también de las revistas, la televisión o la radio, por caso. Y, si bien es inspirador y motivacional ver qué hacen otros, también es saludable dosificar ese tipo de aproximación. ¿Para qué? Para centrarnos más en lo que uno es, puede y hace. Para aprovechar mejor la energía y usarla en proyectos genuinos y productivos y, en vez de vivir en un mundo de fantasías frustrantes, construir realidades que alimenten nuestra vida.
*Sonia Abadi es médica, psicoanalista e investigadora en innovación y redes humanas.


EL 25/5 ESTAREMOS TEJIENDO REDES CON LAS MUJERES EMPRESARIAS DE URUGUAY


OMEU es la Organización de Mujeres Empresarias del Uruguay. Tiene como principal objetivo empoderar a las mujeres uruguayas para que participen plenamente en la vida económica del país.

La organización promueve la formación permanente, capacitación y desarrollo de sus socias, ofreciendo además de aporte teórico, talleres y mentorías, esenciales para impulsar sus emprendimientos. Asimismo, favorece las oportunidades de interrelación e interacción entre socias para mejorar la perfomance de sus empresas y vincularse con mujeres líderes del Uruguay y del mundo.  





lunes, 20 de febrero de 2017

Reinventarse después de los 50




Con los pies sobre la tierra y ganas de seguir volando, llegan algunas mujeres que superaron los cincuenta y más. Mujeres que atravesaron el llamado “techo de cristal” que les impedía crecer a la par de los hombres y lo hicieron en base al talento, el esfuerzo, la osadía. Ya casi ni se cuestionan si los machistas no las consideran. Ellos vieron o verán muy pronto lo que ellas valen.
La autoestima está firme, los logros también. La relación con el mundo de los hombres, tanto como con las otras mujeres, es serena. Ya se han superado incontables desafíos.
Casadas, libres o con una nueva pareja. Con recursos propios, ¿y ahora qué?
Quizá, llegó el momento de disfrutar de la vida. O de capitalizar la experiencia para ayudar a otras, o a otros, ese contrapunto delicado y fascinante, que reúne las ganas de brindarse a sí misma con el deseo y el compromiso de no desechar la experiencia adquirida.
Ella piensa: ahora me toca disfrutar, viajar, formar una nueva pareja. Cultivar un hobby, aprender algo nuevo. O hacer más gimnasia, bailar, jugar al golf. El cuerpo ahora requiere más cuidados de salud, de bienestar, incluso −para las más coquetas− estéticos. Están las que se dedicaron a la carrera y no construyeron una familia, pero sí formaron alumnos y aprendices que las mantienen enfocadas en una noble tarea: la de acompañar a crecer.
Son muchas las que tienen hijos, algunas hasta nietos, pero las jóvenes abuelas ya no vienen como las de antes. Cuidan chicos… a veces. Juegan con ellos, sí, pero un rato. Y ayudan a sus hijos hasta donde les alcanzan las posibilidades y el tiempo. Ya no pretenden sacrificarse en pos de un otro, si eso las lleva a perder de vista sus propias inquietudes.
Para ellas, el legado familiar está garantizado. Pero ahora se plantean otro legado: el de los sabereslas habilidades profesionales y laborales.
Tienen la intuición de que vale la pena capitalizar lo adquirido para compartirlo con otros, con otras, con la comunidad entera. Entonces, una mañana se levantan diciéndole al mundo: “Ahora me toca a mí, ya aprobé todos los exámenes, no tengo más nada que demostrar”. Y por la tarde, se preguntan: “¿Y todo lo que aprendí? ¿Y todos los recursos que tengo?”. No sólo en su especialidad profesional, sino en la vida y en el trato con la gente.
Ese es el momento en que tantas deciden reinventarse. Conozco a algunas que escriben libros o publican artículos en diarios y revistas. Otras que dirigen esas mismas revistas o producen sus propios programas de radio. Incluso hay quienes crean un proyecto totalmente nuevo, en un ámbito que nunca habían explorado.
Están las que lideran o participan activamente en una ONG, son mentoras en una red de mujeres o se rediseñan como consultoras en su especialidad.
¿Un nuevo esfuerzo o una gran oportunidad? Quizá una manera de conciliar ese prodigioso conflicto que acompaña a la madurez: disfrutar más de la vida y dejar un legado al mundo.
Considero que no alcanza con llegar a cumplir los propios sueños u objetivos, si no percibimos y potenciamosel sentido que tiene para otras mujeres, para las nuevas generaciones y para el mundo lo que hemos aprendido, descubierto, realizado.
Desarrollar al máximo nuestro potencial tendría que ser un desafío fuertemente incorporado a nuestros valores. Pero también deberíamos asumir la responsabilidad, y el placer, de que eso sea valioso para otros.
Estamos hablando de trascender, no sólo a través de los hijos o de la receta sabrosa y original de una abuela, sino además ir más allá de la familia. La mujer de hoy percibe claramente que tiene un lugar en el mundo más extenso del que se le asignaba y una influencia en la sociedad más profunda de la que se percibía décadas atrás.
El desafío es no ceder a la renuncia disfrazada de pereza o de ganas de “disfrutar”. El desafío es seguir siendo parte activa de los cambios, mujeres activas ante lo nuevo. La tentación está: muchas suelen decir que ya hicieron su parte y que es hora de refugiarse en el descanso y el disfrute de las pequeñas cosas. Pero conviene darse cuenta a tiempo de que todo refugio se transforma inevitablemente en prisión, que nos deja afuera de la dinámica de la vida. Allí es cuando aparecen el sentimiento de aislamiento, de soledad, de sinsentido. Y toman el mando las preocupaciones obsesivas por la edad, por el cuerpo, por la jubilación y el dinero.
Por eso, el camino es ser cada vez más una misma, para seguir creciendo, explorando, aprendiendo como antes. Pero brindarse, compartir lo vivido y lo aprendido de una manera totalmente nueva. Mentorear a otros, escribir, enseñar, colaborar en la obra de alguien más.
No se trata de actividades. No estamos hablando de que la mujer se distraiga, se entretenga o se consuele por “lo perdido”. La misión es que pueda poner en valor y multiplicar todo lo que tiene. Existen infinidad de propuestas para disfrutar de la vida y entretenerse. Y está bien, en esta etapa de cosecha, darle más tiempo y espacio al disfrute bien ganado. Pero esos placeres no deben reemplazar totalmente a una vida laboral que fue intensa por actividades para “matar el tiempo” o “no aburrirse”. Porque lo que realmente nos hace felices y sostiene la autoestima, es seguir generando sentido y trascendencia.

Dra. Sonia Abadi


Artículo publicado en Revista Sophia el 20 de Febrero de 2017

miércoles, 8 de febrero de 2017

Nómades en la red laboral: ¿traidores o embajadores?

Sabemos que los llamados millennials tienen expectativas, estilos y objetivos personales diferentes a los que están acostumbradas las compañías. Quieren horarios flexibles, buena relación entre vida profesional y vida personal, trabajar por proyectos, sentirse vitales y únicos dentro de un equipo. Y ser parte de algo más grande, que no es la empresa sino la comunidad y el mundo. 

También aspiran a contribuir a un propósito social y no sólo económico. Y como parte de esta apertura, pretenden trabajar algunos días desde su casa, licencias para viajar, interactuar en las redes sociales y encontrar nuevos desafíos.

Son originales, talentosos y disruptivos, pero nómades, ya que no aspiran a permanecer por años en un mismo lugar. 

Las empresas tratan de “domesticarlos” ofreciéndoles capacitación, un plan de carrera, pero ellos se van. A otra empresa o detrás de un sueño emprendedor.

Los de cuarenta y cincuenta se impacientan e irritan. ¿Darles a estos “chicos” privilegios a los que ellos tuvieron que renunciar? ¿Bancarse saber que se van a ir?

El enojo por la pérdida de tiempo, recursos y energía que se invirtió en capacitarlos es grande. La decepción emocional  y la sensación de ingratitud también. Y encima se llevan las herramientas y hasta los contactos que la empresa les brindó.

Preocupados y frustrados sus jefes se preguntan: ¿Qué hacemos con ellos? No contratar a ninguno más no es una opción. Son la fuerza laboral del presente y para peor algunos se pueden dar el lujo de elegir dónde y con quien trabajar. 

¿Habrá que aceptarlos y cambiar algunas dinámicas de la empresa? 

Estos personajes que nos amenazan con su estilo descarado, son más independientes, pero también están más disponibles para la conectividad  y la colaboración.

Alma de emprendedores dentro de las empresas. ¿Pero no es eso lo que está haciendo falta? Pasión, creatividad, innovación.

La empresa de hoy y mañana necesita integrar a las generaciones, los géneros y los modelos mentales.  Hacer jugar en armonía identidad con diversidad, pertenencia con apertura, experiencia con audacia, tradición con innovación. 

A su vez, hoy los conocimientos especializados y las habilidades soft, lo técnico y lo humano, se entraman de una nueva manera. 

Antes las empresas se ocupaban de capacitar a la gente que iba a permanecer. Ahora lo que no permanece es el conocimiento, que se vuelve obsoleto a gran velocidad. Es por eso que cada vez más se requerirán menos “archivos” mentales de información y mejores “programas” de procesamiento de las ideas. Y en esto habrá que reconocer el valor de las experiencias variadas en diversos ámbitos, que son las que forman a la persona con un pensamiento más rico y flexible y con inteligencia social. Y cada experiencia desarrolla nuevos circuitos neuronales y mentales enriqueciendo el pensamiento y extrapolando saberes de un área a otra. Y más aún, esas personas comparten redes humanas con gente de cada uno los mundos por los que se mueven.

Los archivos de información y conocimientos se guardarán, actualizarán y estarán disponibles en las computadoras.

Entonces, ¿Por qué no ayudar a estos nuevos jugadores del tablero organizacional a potenciar su capacidad conectiva y colaborativa, y si hace falta habilitarlos a trabajar en red? Se irán de todos modos, pero en ese caso en vez de traidores tendremos embajadores. 

Estos nómades oxigenan y polinizan las redes humanas, creando nuevos vínculos, contagiando los valores y saberes que aprendieron, trayendo nuevas propuestas como proveedores o potenciales clientes. También  podrán promover alianzas  estratégicas desde sus nuevos lugares de trabajo. Además, seguirán siendo parte de nuestra red y mantendrán el vínculo con nuestra gente y nuestra empresa.  



Dra. Sonia Abadi

Publicado en "El Punto de Equilibrio" el 8 de Febrero de 2017






miércoles, 1 de febrero de 2017

Dieta, un asunto privado


Se puede hacer dieta o no hacerla. Es un privilegio tener la libertad de elegir. Qué, cómo, cuándo, dónde comer. Y con quién. Claro que están aquellos que por razones de salud -alergias, colesterol- nos piden algo especial, pero en general nos avisan antes y ya no se habla más del tema.
Desde siempre, ofrecer y compartir una comida fueron maneras de encontrarse, comunicarse, celebrar. Pero ahora un "convidado de piedra" se ha sentado a nuestra mesa: las dietas para adelgazar y su corte de adictos. Y son esos que nos privan del placer de comer (y de conversar) haciéndonos participar impúdicamente de su “sacrificio”. Que debería ser un tema íntimo y discreto. Quizá porque sienten que su voluntad flaquea y necesitan comprometer a los otros como testigos de sus promesas para tener que cumplirlas. Privaciones, traspiés y justificaciones son su menú habitual.
En cada reunión, la evidencia: siempre son los mismos los de la zanahoria, el queso light y el agua mineral; los del champagne, las cremas y la torta de chocolate.
En cada nueva fiesta una prueba curiosa: gran parte de los que están a dieta siguen igual. La mayoría de los que comen de todo también.
Y entonces se impone esta sospecha: ¿no será que los flacos comen en público y hacen régimen en privado, y los gorditos hacen régimen en público y comen en secreto?
Cuando vuelvan a su casa se comerán todo para compensarse del hambre y la insatisfacción. O para castigarse por no haber cumplido bien.
¿Y los que comen de todo? Ya se cuidarán cuando estén solos. No nacieron dioses, sólo nos lo hacen creer. ¿Para tratar de seducirnos? Seguramente. Pero también para regalarnos el placer de elogiar nuestra comida y la magia de poder disfrutar un rato sin exigencias ni prohibiciones.
Que para eso nos habíamos reunido.
Dra. Sonia Abadi


Publicado en Clarín.com sección Buena Vida el 19/01/2017  http://www.clarin.com/buena-vida/psico/dieta-asunto-privado_0_HJjsxZpIg.html

martes, 31 de enero de 2017