martes, 25 de octubre de 2016

Perfume de Mujer: Edición 41


En cada almuerzo de Perfume de mujer circula información profesional y personal, un capital valioso que repercute fuera del ámbito de estos encuentros en tantas formas diferentes como comensales haya alrededor de la mesa convocada por Vinicius. Esta última edición que tuvo lugar en el Club Francés Boutique Hotel contó con una anfitriona especial: Mercedes Pastor, licenciada en Psicología en la UCA, con una carrera orientada al sector empresarial y académico, quien ostentó sus buenos oficios para coordinar esta tertulia femenina plena de intercambios interesantes.
Acompañado de su colaborador Luis Alberto Mamone, Carlos Mantovani, editor general de Vinicius, les dio la bienvenida a las invitadas que en muchos casos tenían una vocación en común: las economistas María Laura Tramezzani y Alicia Caballero; las periodistas María Barón y Carla Quiroga; la especialista en marketing Verónica Vassel y la médica, psicoanalista e investigadora Sonia Abadi. Una vez que el grupo estuvo completo, los señores se retiraron y le dieron lugar al almuerzo propiamente dicho que, como es sabido, es sólo apto para mujeres.
Ya alrededor de la mesa, Mercedes Pastor propuso que cada una de las invitadas se presentara lo que abrió el juego para compartir y conectar información de las maneras más insospechadas. Verónica Vassel sorprendió a todas las presentes cuando explicó el área en que se especializa: marketing territorial. Su trabajo siempre está vinculado al sector público con el objetivo de generar estrategias para promocionar una ciudad mediante la difusión de su patrimonio cultural y natural. “Es un tema que en la Argentina todavía no explotó y tiene un potencial fabuloso. Es lo que mucha gente conoce como Marca País pero llevado a la ciudad, y también la denominación de origen que se usa por ejemplo en el mundo del vino”, comentó entusiasmada esta experta en políticas públicas que tiene una especialización en Internacionalización del Desarrollo Local en la Universidad de Bologna. Desde su consultora, Sociedad y Territorio, trabajan temas urbanos con distintas miradas.
La cuestión pública es el común denominador con la labor que lleva adelante la periodista y doctora en Ciencias Políticas, María Berón, quien curiosamente pasó por la misma universidad italiana pero para cursar un máster en relaciones internacionales. Como directora ejecutiva de la fundación Directorio legislativo, una organización apartidaria que promueve la consolidación del sistema democrático, lidera un grupo de trabajo de veinte personas que se ha expandido fuera de nuestras fronteras. “Analizamos las iniciativas que pueden afectar a distintos sectores sociales, facilitamos el acceso a la información pública y buscamos que el Congreso y las legislaturas se hagan eco de los debates sociales que hay en Argentina. Además, desde 2013 también hacemos informes de otros países de América Latina”, comentó orgullosa.
La economía resultó ser el segundo punto de convergencia en la mesa y María Laura Tramezzani lo dejó en evidencia desde un principio cuando contó haber sido primero alumna y luego amiga personal de otra de las invitadas, Alicia Caballero, actual decana de la facultad de Ciencias Económicas de la UCA. La trayectoria de María Laura tiene muchos highlights: trabajó como CEO en varias entidades financieras como Consultatio Asset Management y también fue Executive Director en JPMorgan. Un dato de color: fue la primera jefa de Máxima Zorreguieta, actual reina de Holanda. Hoy está emancipada de la vida corporativa y se desempeña como founding partner en Action Advisory Group, que asesora a individuos y empresas en la administración de sus capitales. “Somos un grupo de ex banqueros que estamos muy conscientes de que Argentina se transformó en una oportunidad de cara al blanqueo. Hoy está todo por hacer”, decretó con optimismo.
Después de escuchar atentamente a su amiga personal le tocó el turno a Alicia Caballero, quien confesó estar haciendo malabarismo entre las enormes responsabilidades de su carrera académica y su reciente designación como directora del Banco Nación, un cargo que según sus propias palabras le dio mucho vértigo. “Debo decir que tuve varias vidas, trabajé en finanzas muchos años, conocí a muchas personas, tuve mucha suerte con mis jefes varones que me apoyaron mucho, y hoy en día en mis tiempos de ocio hasta oficio de head hunter conectando a mis alumnos. Dentro de mi carrera la docencia siempre fue una especie de espacio histriónico que jamás quise resignar”, reveló.
Mercedes Pastor, que además de ser psicóloga es coordinadora de la flamante carrera de Licenciatura en Recursos Humanos de la Facultad de Ciencias Económicas de la UCA, puede dar testimonio de la pasión que Alicia le imprime a su trabajo ya que juntas encararon la transformación de los planes de estudios de esa institución que busca acercarse más al modelo de los planes de estudio americanos donde existe un primer año en común de todas las carreras y muchas más materias optativas. Además de desempeñarse en el mundo académico, Mercedes ofrece servicios de coaching en el sector empresarial y trabaja en el ámbito clínico.
Los aportes de otra profesional “psi”, Sonia Abadi, fueron los que tuvieron mayor repercusión en el grupo ya que investiga un tema muy en boga: el modelo transdisciplinario de pensamiento en red, que integra avances recientes de la psicología, las neurociencias y la ciencia de las redes vivas con el objetivo de conectar ideas, personas y proyectos. Sonia ofrece capacitaciones en el tema a auditorios tan diferentes como el de los ingenieros de Techint, las revendedoras de Avon y las misioneras de la Inmaculada Concepción. “En el fondo todos precisan lo mismo, caminos alternativos hacia la creatividad y la innovación. Estrategias para desarrollar la intuición que es un recurso tan valioso que hoy tiene entidad científica”. Madre de dos hijos, abuela de tres nietos, cantante, bailarina y golfista, Sonia se define como no creyente: “Mi único credo es que el ser humano tiene el deber moral de desarrollar todas sus capacidades”, concluyó.
Inspirada por las palabras de Sonia, Carla Quiroga, periodista y actual editora-jefe de Apertura.com comentó haber caído en la cuenta de que lo que más disfruta de su trabajo es la posibilidad de generar redes entre las personas con las que se va topando en el mundo laboral. Carla hizo un recorrido a lo largo de su trayectoria profesional que transitó entre la televisión, la radio y la gráfica para dar cuenta de la oscilante realidad de los medios en la Argentina. Un sector que está en permanente transformación y que actualmente se enfrenta al desafío de la convergencia entre la tradición de la gráfica y las innovaciones digitales. Sin embargo, más allá de los contextos particulares, la dimensión humana termina siendo lo más motivador: “El periodismo me ha permitido unir a muchas personas desinteresadamente y lo más llamativo, aunque suene místico, es que creo que todo lo que uno da vuelve”, comentó Carla. Sonia no sólo estuvo de acuerdo sino que afirmó que ese retorno suele crecer exponencialmente y para sintetizar la idea lanzó: “En el mundo de las redes ser generoso, garpa”. Acto seguido, cada una de las invitadas compartió su tarjeta personal, feliz de haber sido partícipe de un encuentro que auspicia nuevas ideas y conexiones creativas.
Publicado el 24/10/2016 en Revista Vinicius

lunes, 24 de octubre de 2016

Detectando los nudos en la red

A veces, los obstáculos se reflejan en el cuerpo, como el típico “nudo en el estómago”, tensión en la zona cervical o lumbar y hasta espasmo coronario
La exploración mental o perceptual tropieza, cada tanto, con detenciones y hasta destrucciones en el fluir de las ideas. Se trata de dos maneras en que la red se inutiliza: los nudos y los cortes.
Los nudos en la red pueden aparecer como ideas o grupos de ideas que quedan conectadas inexorablemente entre sí, produciendo una soldadura inamovible, inhabilitándolas para establecer nuevas conexiones. Se trata de pensamientos que obligan a razonar de manera predeterminada, y que limitan y empobrecen la libertad de pensar.
Son fijaciones, que en parte provienen de nuestros modelos de crianza y educación, y en parte de los valores de nuestra organización y aun de nuestra civilización. Consignas que quizá fueron necesarias en un momento determinado, y que han sufrido una cristalización.
Las experiencias excepcionales, cuando van acompañadas de una fuerte carga emocional, tienden a quedar grabadas, y de allí en más se desarrollarán como clichés. Se instala un estilo semejante al reflejo condicionado, el cual ante cada estímulo, reacciona siempre de determinada manera.
A veces los nudos terminan teniendo el efecto de predicciones, algo así como una fatalidad que nos dice que las cosas solo podrán suceder de una manera. De este modo, no solo operan como prejuicios sino también como profecías y hasta condenas.
El nudo es una certeza, a veces una maldición inevitable, y no una posibilidad a la que hay que estar atento. Lo dramático es que las nuevas experiencias no modifican los nudos. A lo sumo, el individuo pensará: “Esta es la excepción que confirma la regla”. Pero al día siguiente volverá a sentir la inexorabilidad de la certeza.
Más aún, cada nueva experiencia refuerza y engrosa los mismos nudos en una escalada maligna que termina estrangulando la red.
Un nudo va a atraer hacia sí todo lo igual o parecido, para irse reforzando cada vez más, y va a desatender los indicadores de lo nuevo. Los nudos en la red son los que impiden aprender de la experiencia, son el lugar de la profecía autocumplida.
Dra. Sonia Abadi
Publicado el 26/10/16 en opinarg.cohttp://opinarg.com/detectando-los-nudos-en-la-red/

jueves, 20 de octubre de 2016

Conferencia en el Congreso Internacional de Mujeres Empresaria GEMA (Centro Cultural de la Ciencia - Polo Tecnológico de La Nación)





Adrenalina: La droga del miedo

La palabra "adrenalina" deriva de las raíces latinas "ad" y "renes" que literalmente significa "junto al riñón", en referencia a la ubicación anatómica de la glándula suprarrenal en el riñón. La adrenalina, también conocida como epinefrina por su Denominación Común Internacional (DCI), es una hormona y un neurotransmisor, que incrementa la frecuencia cardíaca, contrae los vasos sanguíneos, dilata los conductos de aire, y participa en la reacción de lucha o huida del sistema nervioso simpático. Médica, psicoanalista e investigadora en innovación y redes humanas, Sonia Abadi ofrece una visión muy completa sobre tan delicado tema.
Creemos que adrenalina es energía, excitación, motivación. En realidad, la adrenalina es la hormona de la lucha, y es por lo tanto una respuesta física ante situaciones que producen miedo.
La percepción de un peligro genera el envío de adrenalina al torrente sanguíneo, operando como un “saque” de estimulantes, que permite una rápida reacción y prepara para el ataque y la defensa.
En el estado de estrés agudo, esa adrenalina produce una redistribución de los volúmenes sanguíneos: disminución en la piel y en otros órganos y aumento en el corazón, cerebro y músculos, a fin de aprontarlos para la lucha. Es por eso que a veces sentimos las manos y los pies fríos, y calambres en el estómago, que se quedan sin suficiente irrigación.
La adrenalina es como una “droga” interna de emergencia, que no debe activarse en forma permanente, ya que lleva al estrés crónico.
Entre otras consecuencias, su “uso” por largos períodos produce problemas digestivos y el llamado síndrome metabólico, con hipertensión arterial (riesgo de infarto cardíaco y cerebral), aumento del colesterol, acumulación de grasa en el abdomen, disminución de la potencia sexual y trastornos en la alimentación.
También, deterioro del cerebro y déficit inmunológico.

Aparecen complicaciones del sueño: insomnio o “desmayarse de sueño” por agotamiento. No hay verdadero descanso ni relajación durante el dormir.
Los estudios refieren tres perfiles psicológicos según el modo de reaccionar al estrés.
> El tipo A define a las personas competitivas, agresivas y controladoras. Estas personas tienen mayor riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.
> El tipo B corresponde al individuo relajado, tranquilo, confiado, atento tanto al bienestar personal como a las relaciones interpersonales y a la expresión de sus emociones, incluyendo las hostiles. Y son aquellos que tienen menor riesgo de enfermar física y mentalmente.
> El tipo C corresponde a personas pasivas, introvertidas, con conductas de sometimiento y bloqueo en la expresión de las emociones.
En estas personas el estrés genera una coraza defensiva para protegerse de la inundación de estímulos, cierra la malla de la red. Se desconectan y llevan puesta una escafandra virtual, aislándose defensivamente en una especie de autismo que los hace impermeables a los otros y la realidad, sin conexión con sus pensamientos, sueños e ideas creativas. Son los que “se tragan el veneno” y son propensos a las alergias, las enfermedades respiratorias y el cáncer.
En los últimos años, un grupo de investigadores de la Universidad de Yale descubrió que el estrés activa la producción de la enzima PKC, que genera un déficit en el pensamiento, en la capacidad de planificación, y en el juicio y la memoria. Esta enzima genera también impulsividad, desconexión de la realidad y alternancia entre estados de euforia y depresión.

En el nivel cerebral, el exceso de adrenalina destruye las conexiones entre las neuronas, y esto se refleja en el pensamiento, reduciendo la conectividad entre las ideas.
Estos nuevos estudios demuestran que en situaciones de estrés se pierde la perspectiva, se toman decisiones por miedo o desesperación, se evitan o se niegan datos perturbadores. Y aparecen también los llamados ataques de pánico por vivencias de desamparo y despersonalización.
Además, al desacelerar, la falta de adrenalina genera sentimientos de agotamiento, vacío y depresión. Y para mantener un alto rendimiento, se comienzan a usar otro tipo de estimulantes: comer y beber en exceso, consumir tabaco, psicofármacos, y en algunos casos drogas, deportes de riesgo o juegos de azar. Cualquier estímulo que active o reemplace la producción de adrenalina.
El Pensamiento en Red colapsa y aparece el pensamiento operatorio, una actividad mental que resuelve cuestiones prácticas, pero que no genera profundidad y riqueza en las ideas.


Los doctores Pierre Marty y Michel de M’Uzan, creadores del concepto de pensamiento operatorio, afirman que este funcionamiento es característico de algunas personas con un déficit emocional severo, pero que existen también formas de pensamiento operatorio, carente de conectividad, en personas sanas expuestas a elevadas exigencias. Ocurren por una presión externa y actual, ya que el individuo, condenado a recurrir casi exclusivamente a un funcionamiento mecánico, pierde la capacidad de procesar, de fantasear y de cualquier expresión creativa y liberadora.

POR DRA. SONIA ABADI

Publicado en Urgente24.com el 19/10/16

miércoles, 19 de octubre de 2016

lunes, 17 de octubre de 2016

Estrés organizacional

La urgencia, las actitudes enloquecedoras de algunas personas, el exceso de información, las interrupciones permanentes, la falta de ejercicio de la creatividad son algunas de las causas de estrés en los equipos y organizaciones.
El remedio suele ser más presión: inyección de capital, de recursos, de gente. Esto va deteriorando cada vez más la salud del sistema.
El estrés llega a altos grados de toxicidad y se trabaja en un clima negativo y tenso.
Claro que las organizaciones lineales no necesitan la creatividad de su gente, solo su acatamiento. El equipo queda uniformado, y de ese modo “va al frente”, apto solo para la guerra.
En este esquema, los individuos son fácilmente reemplazables, por lo tanto descartables. Así, se instala la sensación de amenaza permanente.
El resultado más grave es que los más talentosos se enferman o se van y quedan los más rígidos, los que tienen más “aguante” y menos imaginación.
Al contrario, cuando se aprende a gerenciar la diversidad y se tolera cierto desorden típico de la complejidad, la organización no solo crece y se expande sino que se mantiene viva y joven. Los talentos se quedan, porque son valorados y protegidos.
Cambiar de modelo es comenzar a reconocer como valores el tiempo libre, los horarios flexibles, la posibilidad de desarrollar actividades más lúdicas, de establecer contactos humanos más ricos y profundos, de dedicar tiempo a la imaginación.
El ataque a la calidad de vida implica un elevado presupuesto en salud a las organizaciones, y la pérdida de la salud mental tiene un elevado costo en errores de criterio y malas decisiones tomadas en estados alterados y con visión lineal.
Algunas empresas norteamericanas ya han empezado a inquietarse por el tema de los workaholics, los “adictos al trabajo”. Ya no premian la dedicación, sino que obligan a su gente a tomarse los descansos y vacaciones que les corresponden. Han comprobado que así mejora la productividad, bajan los costos laborales y mantienen un buen clima de trabajo.
La American Management Association, una compañía especializada en mejorar la eficiencia de otras empresas, reduce las calificaciones de sus empleados si violan sus tiempos libres. ¿Por qué? Porque así estarían demostrando que no son eficientes.
Por la Dra. Sonia Abadi 

Artículo publicado en buenosairesinforma.com el 17/10/16  http://www.buenosairesinforma.com/Notas/Estres-organizacional