jueves, 29 de septiembre de 2016

martes, 27 de septiembre de 2016

Diez consejos para armar y concentrarse en expandir un proyecto

Si bien todos sentimos que las interrupciones atentan contra los estados creativos, la inclusión relajada de otras fuentes de inspiración los activa y enriquece.

Es que cuando estamos demasiado concentrados en un tema, sirve salir a recorrer la ciudad, intercalar un diálogo trivial con otro, observar a la gente y la naturaleza, escuchar música, porque amplían nuestra red.

Algunas personas muy imaginativas tienden a aislarse para crear. Esto los aleja de percibir las corrientes de interés que circulan en un determinado momento, y a veces de tener éxito con su obra, que ya no refleja a nadie más que a ellos mismos.

Otros intentan averiguar qué les conviene producir para satisfacer una demanda, pero pierden contacto con la fuente interior de su creatividad y solo pueden imitar lo que ya existe.

Nicolás, productor discográfico, me cuenta su experiencia con los músicos de rock. Están aquellos muy talentosos que no llegan a ser reconocidos porque son tan egocéntricos que el público no alcanza a comprenderlos.

Otros que sólo buscan imitar modas, escuchando todo lo nuevo que se edita, y con esto apenas logran estar actualizados, es decir, un paso atrás de lo novedoso.

Los grandes músicos, en cambio, son aquellos que descubren y a la vez crean una nueva tendencia. No buscan linealmente lo que “funciona” en ese momento en el mercado, sino que navegan las corrientes sociales y culturales, incorporando ideas desde diversas fuentes

No están conectados sólo con el ambiente de la música, sino que circulan entre su mente creativa y el mundo. Ellos son la verdadera vanguardia, aquella que es a la vez original y trascendente.

Por eso, cuando un artista trabaja en red se genera una evolución conjunta de la civilización y del artista. Y solo cuando nos sumergimos en el “ruido de la vida” en estado de apertura, crear y lograr el reconocimiento de los otros serán parte de una misma experiencia.

A veces, bloqueados en busca de nuevas ideas, abrimos un libro al azar, en cualquier página, y encontramos la frase que nos ilumina. Enredados en una situación vital aparentemente sin salida, cambiar el tipo de música que escuchamos puede mostrarnos un camino, ya que, si uno quiere cambiar el guión de su vida, ¿por qué no empezar por la banda sonora?

Cambiar de lugar los muebles y objetos que utilizamos, mudarnos a otro espacio, “viajar” por la ciudad también inician el movimiento de apertura. Aquí se trata de cambiar la escenografía para transformar el guión.

Además, la focalización no sólo estrecha la percepción e impide encontrar opciones creativas, sino que nos somete al estrés. Peor aún, nos deja sin recursos ante un desafío inesperado. El exceso de concentración en una tarea puede ser fuente de errores y accidentes.

Aquí se pueden considerar 10 tips para expandir un proyecto:

1-Recordar una necesidad o un problema de la organización. Pensar en algo que a uno le haría bien y que cree que les puede hacer bien a otros.

2-Diseñar la Red de mis contactos y conexiones, detectando a quiénes puedo convocar e interesar en mi proyecto.

3-Activar los lazos fuertes, con objetivos claros, y comprometer a las personas de mi círculo más cercano para que la Red se fortalezca.

4-Escuchar ideas diversas y conectarme con personas por fuera de mi círculo para que la Red se expanda.

5-Colaborar con los que trabajan en mis temas y con los que trabajan en proyectos diferentes y crear alianzas.

6-Convocar a los “enterados” que siempre saben lo que está pasando y les gusta compartirlo. Promueven la comunicación boca a boca, esencial en las redes.

7-Reclutar a los conectores, los “celestinos” de la red. Esas personas que disfrutan conectando entre sí a gente de diferentes mundos.

8-Detectar a los “motivadores” que saben entusiasmar a los que los rodean. Y ser cada uno un agente de difusión.

9-Utilizar los recursos de red para contactar y comunicar: Whatsapp, Twitter, Facebook, mails, aplicaciones para celular.

10-Contar mi proyecto como una historia que pueda emocionar a otros, y comunicar las ideas con imágenes inspiradoras.-


                                                                                                                                                                                                        Por Dra. Sonia Abadi

Artículo publicado el  negociosypymes.com el 27/09/16   http://www.negociosypymes.com/columna.php?ar_area=Especialistas&no_id=3109&ar_id=5

martes, 20 de septiembre de 2016

Cómo enfocar la energía en cosas productivas

Condicionados por el trabajo de cada día, la exigencia de rendimiento y eficacia, la búsqueda del éxito, y todo el esfuerzo de sostener la vida cotidiana, nuestra energía se hace difícil de sostener, y muchas veces nos sentimos desmotivados y entrampados.
En busca de recuperar el sentimiento de libertad, y sin darnos tiempo para reflexionar ni mirar hacia adentro, agotados y aburridos, buscamos atajos para evadirnos hacia lo que está más a mano.
La comida para calmarnos, el alcohol y los ansiolíticos para relajarnos, las compras compulsivas para gratificarnos, los juegos de azar para sentir la adrenalina, chequear el celular cada dos minutos para ver si pasa algo interesante, las horas ante la pantalla sin importar el contenido de lo que vemos. También las relaciones afectivas tortuosas y enfermizas que, a través del desencuentro y el sufrimiento, nos mantienen despiertos.
Estas actividades compulsivas, a veces hasta secretas, nos avergüenzan, vacían nuestra vida de energía, nos hacen perder tiempo y dinero, y mutilan nuestra red emocional y humana.
Son actos de evasión, repetitivos y monótonos, que una vez consumados, nos generan rabia contra nosotros mismos. Y así nos encontramos fragmentados, desconcertados y asustados por estas acciones que se vuelven cada vez más frecuentes e inmanejables.
Este modo de huir de la realidad, con actividades aparentemente recreativas, pero de calidad inferior a la actividad creativa, no deja aprendizaje ni crecimiento personal. Son sólo maneras de deshacerse en forma improductiva de nuestro excedente de energía.
¿La otra opción? Tomarse el tiempo para conectarse con necesidades genuinas y decidir la expansión de nuestra vida, intereses y vínculos.
Y esto aparece cuando al intentar recuperar el entusiasmo y el sentimiento de libertad elegimos el deporte, los hobbies, los viajes, creamos grupos para compartir afinidades, desarrollamos intereses artísticos o nos sumergimos en el fluir de la vida cultural.
Estas actividades no sólo nos distraen y relajan, sino que nutren nuestro pensamiento, creatividad y sabiduría, y nos permiten desplegar una personalidad más interesante, extrapolar conocimientos de un área a otra y ser mejores también en nuestro desempeño laboral.
Son experiencias variadas y estimulantes, y están llenas de vivencias de plenitud, orgullo y exaltación.
En esa forma adulta de jugar, la mente, las emociones y el cuerpo se entraman en una experiencia que tiene un lugar y un tiempo, con un estado mental laxo y libre de defensas. No nos sentimos amenazados ni perseguidos, la imaginación y la realidad confluyen, y la red de ideas y de vínculos se realimenta.
Así como en la evasión la energía se consume y las actividades compulsivas quedan aisladas del resto de nuestras experiencias, en la expansión se gana potencia y ésta circula hacia otras áreas.
Lo notable es que muchas personas que cuentan con una gran energía y potencial creativo no reconocen esta necesidad ni saben encontrar canales adecuados de expresión, y por eso padecen de conductas adictivas y hasta pueden terminar destruyendo sus propios proyectos.
En este punto, alimentar nuestro ser creativo pasa a ser una prioridad: aprender una nueva destreza física o intelectual, iniciar una colección, elegir un tema de interés y explorarlo. Recuperar lo renunciado y lo perdido en otras épocas: nuestra herencia cultural, las raíces familiares, los sueños y las asignaturas pendientes.
Ya no necesitamos evadirnos con actividades que nos vacían de energía, sino que nos expandimos en intereses que dan sentido a nuestra vida. De esto saben los navegantes y los pescadores, los andinistas y los viajeros, los coleccionistas y los melómanos, y también todos aquellos que hacen de su trabajo algo más que una rutina cotidiana.
*La Dra. Sonia Abadi es médica, psicoanalista e investigadora en innovación y redes humanas
Artículo publicado en en Clarín Buena vida el 20/09/16

viernes, 16 de septiembre de 2016

"Cultura, dignidad y educación" Por Alcira Argumedo 17 de septiembre de 2016

El debate sobre cómo dar un salto de calidad en la 
educación viene mostrando tantos caminos como
miembros opinantes.Creemos necesario incorporar
en el debate el concepto de conocimiento socialmente
útil y de pedagogía socialmente apropiada.
Hoy se plantea la necesidad de transformar las 
modalidades de enseñanza y el tipo de conocimientos
a ser transmitidos, frente a los cambios gestados por
la revolución científico-técnica en el área del saber.
Ante la velocidad y la obsolescencia de las tecnologías
de avanzada, que desplazan y reformulan las 
calificaciones requeridas por el mercado de trabajo,
las escuelas deben desarrollar capacidades que 
permitan que el conocimiento técnico-académico se
vertebre con los saberes sociales y culturales 
diseminados en las sociedades. Se hace indispensable
un pensamiento integrador, flexible y permeable a la 
diversidad (Sonia Abadi, 2016). Simón Rodríguez (1999) 
llamaba a esto perspicacia espiritual, que consiste en
elaborar respuestas a partir de observaciones,
contextualizar los problemas, confrontar miradas y
razones, y construir criterios comunes a través del 
debate de ideas.
A este desafío se suma en nuestro país la magnitud 
alcanzada por los problemas de deserción, repitencia 
y dificultades de aprendizaje, especialmente entre los
sectores más desfavorecidos de la sociedad. Hasta
tiempos recientes, las más importantes corrientes de 
la pedagogía concebían, implícita o explícitamente, 
un educando universalmente abstracto, que, de hecho,
responde al sujeto de aprendizaje de la cultura occidental 
dominante; desconocían los rasgos singulares y la 
complejidad cultural propios de los sectores subalternos 
en nuestro país, lo que indujo a considerarlos como 
componentes privilegiados del fracaso escolar en un 
sistema de educación que desde su origen 
desconoció como sujeto educativo a los chicos

pertenecientes a la población de pueblos originarios,
de ascendencia africana o mestizos, con sus propias 
concepciones culturales.
Tomando en consideración esta problemática, desde 
2010 venimos proponiendo un proyecto de creación de 
un Programa Nacional de Investigación y Desarrollo de
Estrategias Educativas, que crea Escuelas Modelos de 
Educación Integral (EMEI). Estas escuelas son
concebidas como experiencias piloto, que se sustentan
en investigaciones acerca del rendimiento de los 
alumnos pertenecientes a estos sectores, cuando se
reconocen y dignifican los saberes incorporados en su 
educación primera en el hogar. Las escuelas deben 
asentarse en las zonas de población vulnerabilizada;
con una oferta de jornada extendida pero no obligatoria, 
abierta a las propuestas y la iniciativas de la comunidad; 
para generar el desarrollo de estrategias educativas a
partir de la vinculación con las familias de los educandos 
y el trabajo conjunto de los docentes y los directivos de 
estas escuelas, que serán seleccionados entre aquellos 
que vienen trabajando en propuestas innovadoras y 
manifiesten interés en la gestación de alternativas 
educacionales.
La autora Alcira Argumedo es vicepresidente primera 
de la Comisiónde Educación de la Cámara de 

Diputados de la Nación.

jueves, 15 de septiembre de 2016

La creatividad del líder en red

Sabemos que la creatividad del artista puede aparecer en soledad y aislamiento, buscando momentos de quietud o estados contemplativos.
La creatividad de los realizadores se desarrolla en movimiento, en relación con los otros y la realidad.
Ese espacio puede ser el equipo de trabajo, entrenado para conectarse de modo que fluyan la intuición, la empatía, la fecundación de ideas.
Pero también, por fuera de su propio equipo, el líder en red se pone en sintonía con el entorno, creando un equipo ampliado con cada persona que encuentra, que dialoga y colabora con sus ideas. Los otros, las cosas, los hechos cotidianos pasan a ser así sus socios creativos.
Al mismo tiempo, el trabajo con su propia persona lo pone en contacto con el equipo interno de sus diferentes personajes. Estos también funcionan en red, permitiendo que surjan ocurrencias entre el explorador y el censor, el aspecto femenino y el masculino, el niño y el sabio. Así, los personajes internos son convocados e interactúan con las personas, ideas y elementos de la realidad.
Cuando se llega a la categoría de experto, se han integrado los talentos, la experiencia y la capacidad de usar la intuición, para entender en un instante lo que está sucediendo.
Ese es el momento en que el líder debe cambiar su visión y su modo de trabajar. Revisar sus ideas preconcebidas acerca del esfuerzo como único valor, examinando aquellas aptitudes lineales de las que estuvo tan orgulloso y ver si no son anacrónicas o contraproducentes para mantener una visión en red. Y estar satisfecho de lograr algo con poco esfuerzo, o en menos tiempo, gracias al talento que maduró con la experiencia.
Es el momento de dejar de arremangarse, de remar, y colocar sólo el toque justo de maestría. Este suele ser un momento crítico, ya que aparecen la culpa por trabajar menos o el miedo de que los otros los consideren haraganes e improductivos. Sin embargo, la expertise no se mide en horas de trabajo, y el ascenso a la categoría de experto no tiene nada que ver con el sueldo, ni siquiera estrictamente con el cargo.
Esto no quiere decir que el líder deba abandonar a su gente, ni desentenderse de los proyectos; al contrario, su mente y su tiempo deben estar libres para acoger, contener y procesar lo que el equipo genera. También para desanudar los conflictos y reencauzar la energía productiva.
Por otra parte, al estar inmerso en el fluir de la organización, el líder registra las necesidades que van apareciendo. Su atención flotante complementa y amplía su atención focalizada. No necesita observar cada detalle, ya que ve lo que otros no ven, sin necesidad de espiar a nadie, ni pedir informes detallados de cada procedimiento. Y su gente le acerca naturalmente la información que necesita.

Dra. Sonia Abadi – Médica, psicoanalista e investigadora en innovación y redes humanashttp://emprendedoresnews.com/liderazgo/opinion-la-creatividad-del-lider-en-red.html