viernes, 20 de mayo de 2016

Sonia Abadi: Pensamiento en Redes aplicado a las pymes

El mundo de las redes y las conexiones demuestran que todas las acciones y pensamientos se encuentran relacionándose y forjando la realidad de las personas que, a su vez, conforman una empresa. Comprenderlo es esencial para comprender a las organizaciones.
El modelo transdisciplinario de Pensamiento en Red integra avances recientes de la psicología, las neurociencias y la ciencia de las redes vivas. Estos avances superan los programas educativos, los modelos clásicos de motivación y liderazgo, y las formas tradicionales del management. Sonia Abadi, la creadora de este modelo integrador, comparte sus conocimientos y ofrece una visión de aplicación para las pymes, en entrevista exclusiva para Multitaskers. Sonia Abadi es médica, psicoanalista e investigadora en innovación y redes humanas. Al mismo tiempo desarrolla actividades tanto en ámbitos nacionales como internacionales, a través de conferencias y presentación de artículos. Sus libros son acogidos en diferentes países y diversos públicos, debido a su experiencia con líderes y estructuras de management. Recientemente, el 2014, publicó una nueva edición de su libro: “Pensamiento en Red, conectando ideas, personas y proyectos”.
Su paso por numerosas empresas y organismos, le ha brindado un amplio abanico de perspectivas y vivencias que ha sabido integrar a su modelo de pensamiento en red. Entre sus temas de especialidad figura la innovación, liderazgo, manejo de crisis y salud mental de personas y equipo de trabajo. Algunas de esas empresas, por nombrar algunas, son Bodegas Chandon, Vizora, Techint, Tenaris, Danone, Los Grobo, Avon, Acindar, Sociedad Rural Argentina, Profértil, Directv, Osde, Boca Juniors y Motorola. Haciendo honor a su modelo, la psicóloga y conferencista integra redes en las cuales encuentra crecimiento constante y retroalimentación. Algunas de ellas son: Voces Vitales, Vistage Argentina, Renaissance Executive Forums, Nutrición 10 Hambre Cero, GEMA, Prisma e Inicia.
¿Qué es pensar en red?
Pensar en Red es desafiar lo convencional y brindar herramientas para emprendedores, profesionales, empresarios, y todo aquel que quiera hacer crecer su vida y sus proyectos. Permite vislumbrar el potencial humano, los talentos bloqueados u ocultos, y detectar y capitalizar oportunidades más allá del logro de los objetivos previstos. Invita también a atreverse a descontracturar y pensar por “fuera de la caja”. Pensar en red flexibiliza las estructuras mentales y la dinámica de los vínculos hacia dentro y hacia afuera, incrementando la creatividad y la productividad. Al pensar en red las ideas se conectan de más de un modo, llevando a la resolución alternativa de conflictos, la innovación en la forma de hacer las cosas y la confluencia de recursos que parecían distantes.
¿De qué manera se aplica este concepto a las pequeñas y medianas organizaciones?
Considero que, en un mundo en red, no hay solamente organizaciones grandes o chicas, sino más o menos conectadas. Este modelo de trabajo apunta tanto a la innovación como a la construcción de equipos y redes de colaboración creativa. A su vez, el modelo de Pensamiento en Red desarrolla mentes y valores conectivos y asociativos, a la vez que promueve una modalidad de networking basada en la dinámica de las redes vivas. Cuando tengo una red humana bien interconectada se hacen posibles los proyectos, las decisiones acertadas, las acciones exitosas.
¿Hace falta algún requisito para comenzar a pensar en red? ¿Cuáles serían?
Me parece oportuno comentar que las neuronas e ideas se conectan a través de lazos fuertes y predecibles, y de lazos débiles y azarosos. Los lazos fuertes dan lugar al pensamiento lineal y los débiles al pensamiento intuitivo. Cuando el pensamiento lineal se entrama con el intuitivo, damos lugar al pensamiento en red y con ello a la creatividad, innovación, empatía, conectividad, integración y colaboración. Por esta razón un requisito es estar abiertos a la oportunidad, al trabajo integrado, y de esa manera cualquiera puede ser un socio creativo. Pensar en un entramado y no en una actividad concreta. Alejarse del concepto de transacción y focalizar en la idea de generar vínculos, incluso más links de los que nos convocan al acercarnos a una persona. De esta manera, podemos apreciar la dinámica, diversidad, un “colorido” en el proceso de trabajo, concepción de una idea y ejecución de la misma. Por eso las personas más aptas para crear redes son aquellas que desarrollan diversos talentos, intereses y experiencias en variados ámbitos.
¿Cuáles son los principales enemigos del pensamiento en red?
El estrés, que asfixia la red. Esto lleva a los líderes a funcionar de modo lineal, colapsa la red, y destruye las condiciones para pensar y crear. Y, además, a la manera de un círculo vicioso, el funcionamiento lineal conlleva mayor estrés. El Pensamiento en Red colapsa y aparece el pensamiento operatorio, una actividad mental que resuelve cuestiones prácticas, pero que no genera profundidad y riqueza en las ideas. Las fuerzas de inercia que se oponen al cambio postergando indefinidamente su difusión a través de resistencias larvadas como la burocracia, que termina por desalentar todo entusiasmo, y el dogmatismo, que se opone con leyes inmutables al progreso y la innovación.
¿Cómo identificar a alguien dentro de la organización bajo esta influencia?
La hiperactividad estéril, que diluye los verdaderos objetivos. El argumento que la sostiene es la urgencia permanente, que no permite reflexiones más complejas y lleva a un funcionamiento puramente lineal. Y, muy especialmente, la acción maligna de la función enloquecedora, verdadera enfermedad maligna de los lazos. El enloquecedor en acción opera a la manera de un depredador y se especializa en destruir las conexiones, tanto de las ideas como de la colaboración creativa de los equipos. Y en los casos más graves, puede contaminar a toda la organización. El enloquecedor puede ser un compañero de trabajo, un jefe o alguien de carácter autoritario o seductor. Cualquier miembro de un grupo puede encarnar la función enloquecedora, o ser víctima de ella. El enloquecedor aparenta gran actividad y preocupación por motivar, pero en realidad destruye la red. Por eso es esencial diferenciar la actitud realmente motivadora e inspiradora, del acoso enloquecedor, que aniquila el pensamiento y la cooperación creativa.
¿Qué beneficios trae consigo una organización que piensa en red?
Una organización que piensa en red, va entramando las redes vivas. Al pasar de la mente a la organización se ponen en práctica herramientas y recursos para el pensamiento creativo, mejorando la comunicación hacia adentro y afuera de la organización, la generación y aprovechamiento de oportunidades, el trabajo en equipo y la innovación. Se reconoce a la creatividad, se la activa y se cuentan con herramientas para percibir y utilizar el enorme potencial creativo oculto en la mayor parte de un equipo de trabajo. Al enseñar la forma de estimular, desarrollar y potenciar la flexibilidad de las estructuras mentales de los distintos miembros de la organización, el Pensamiento en Red no sólo incrementa la creatividad y la productividad, sino que es, también, un agente de salud organizacional.
¿De qué manera actuaría un líder bajo este paradigma?
Un líder en red es, antes que nada, una persona interesante. Y la gente interesante no tiene una vida lineal: su vida se expande y trasciende sus propias fronteras. Aprende algo nuevo y diferente de sus habilidades formales. Se prepara trabajando su inteligencia, su espiritualidad, su cuerpo, sus variadas destrezas. Crece, se transforma. También revisa sus bloqueos, e intenta superar sus limitaciones y miserias. Y, si es necesario, pide ayuda. Es capaz de usar recursos de diferentes áreas y épocas de la vida, de su historia y su civilización. “Contrabandea” de un lado a otro, ideas, saberes, experiencias.
El buen líder percibe la red, se nutre de ella y la alimenta. Es un catalizador que recibe la energía del entorno, la administra y la distribuye. En el idioma de las redes complejas, los líderes son hubs, aquellos nodos particularmente atractivos que generan la aglutinación de muchos otros nodos y la creación de innumerables links. Cuando un líder funciona de ese modo, es capaz no solo de concentrar información o contactos, sino también de difundir conocimiento y comunicación, multiplicando las conexiones informales y azarosas.
El líder en red practica la conectividad, está disponible, promueve la creatividad, inspira y activa la colaboración. En contraposición, el líder lineal que ejerce la autoridad, es inaccesible, genera estrés, exige y activa la rivalidad.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Para pensar y trabajar en Red


La verdadera revolución, la que puede llegar a marcar
 una diferencia en nuestro modo de vivir y trabajar, es la
transformación de los procesos de pensamiento,
origen de la creatividad, la innovación y la mejor calidad de vida.

                       
Falta de tiempo, agotamiento, irritabilidad, conflictos familiares por exceso de trabajo. Hoy los valores organizacionales tradicionales son reconocidos como causantes de estrés y enfermedades. La cultura empresarial ha quedado anacrónica respecto de las nuevas realidades y ajena a las necesidades y potencialidades de su gente.

Además, el estado mental saturado y tenso asesina la creatividad, a la vez que multiplica las decisiones erróneas con el riesgo de pérdidas en el negocio.

Así y todo, nos resistimos a aflojar la presión porque seguimos con la idea de que eso nos llevaría al desorden, la ineficiencia y el fracaso, sin ver que el verdadero riesgo  se encuentra en el funcionamiento lineal, excesivamente focalizado y desesperado por alcanzar el objetivo.

Entrampados en la urgencia, la competencia, la búsqueda de resultados y las amenazas del contexto, muchos consideran que “la realidad es así, y hay que bancársela”.

En las empresas, los líderes son enloquecidos por los proveedores, los clientes, los nuevos impuestos, y viven al límite de su capacidad. Los mandos medios están agobiados por la presión que sus líderes y las estructuras jerárquicas ejercen sobre ellos.

Y más allá de las organizaciones, los profesionales independientes, médicos, abogados, arquitectos, realizan prodigios para cumplir sus diversos roles y se permiten sólo unas pocas oportunidades para conectarse con su potencial creativo.

Artistas plásticos, músicos, escritores, también sufren las consecuencias del estrés, con el agravante de que ellos saben desde siempre, que su creatividad se marchita bajo presión.

Y hasta ahora, las únicas soluciones parecen ser el sometimiento hasta reventar o formas alternativas de evasión, sin cuestionar el funcionamiento maligno del sistema, ni atreverse a imaginar un escenario laboral de mejor calidad.

Por su parte, tanto los pensadores y educadores actuales, como los más reconocidos gurúes del management nos incitan y motivan a transformar nuestros modelos mentales hacia un modo más abierto y conectivo. Ilusionados con el cambio, los escuchamos tratando de poner en práctica sus sabios consejos y estimulantes consignas. Nos proponemos dejar de lado nuestros bloqueos y limitaciones, ser más audaces, creativos y entusiastas, abrirnos al juego de la innovación, salir de la locura y el estrés.

Sin embargo, apenas cerrado el libro o finalizada la conferencia, gran parte de las valiosas sugerencias se nos esfuman. Se nos pasa el efecto motivador y volvemos a encarrilarnos en el deber ser, la rutina y la falta de imaginación.

Las empresas también plantean esquemas de capacitación novedosos, pero ya no alcanza con incorporar nuevos conocimientos, sino que es necesario un cambio de modelo que involucre a toda la organización.

Hoy, tanto el acceso a la información como la capacitación convencional igualaron las oportunidades de la gente, y la verdadera diferencia está en la creatividad y la colaboración creativa.

En todas las disciplinas, los paradigmas están cambiando de un mundo de fronteras a un mundo de redes. Son tiempos de creación de espacios intermedios entre los esquemas tradicionales y los nuevos paradigmas. Tiempos de integración de la diversidad: los valores de Oriente y Occidente, los paradigmas científico y artístico, las habilidades intelectuales y emocionales, el ámbito personal y el laboral.

Estamos viviendo una transición hacia un modo nuevo de armonizar nuestros talentos y valores. Esta visión compleja de la realidad –que ha sido una característica de los grandes creadores – hoy es indispensable para todos nosotros.

En esta transición de lo individual a lo conectivo, del acaparar al compartir, los líderes más lúcidos reconocen los riesgos y los costos de seguir trabajando con el viejo modelo en un nuevo escenario.


EL UNIVERSO DEL EXCESO Y LA INMEDIATEZ: UN MUNDO EN RED


Hiperestimulados y sin saber hacia dónde correr primero, percibimos que nos hace falta calma para tener más claridad, pero también que no podemos aislarnos de que está pasando a nuestro alrededor, en el mundo, en las redes sociales, en las corrientes económicas y culturales.

La complejidad del escenario actual hace difícil la percepción de los hechos, la selección e interpretación de los datos y la toma acertada de decisiones.

Toda la información está a nuestra disposición y las comunicaciones se producen en tiempo real. Sin embargo, el abismo entre lo que sabemos y lo que ignoramos se expande minuto a minuto. Por otro lado, resulta imposible recoger y analizar toda la información disponible para tomar una decisión, y llegar a tiempo antes de que la mayor parte de los datos pierda vigencia. Y más aún: ¿estamos realmente conectados cuando nos intoxicamos de información? Probablemente no. Estamos, eso sí, “enchufados”, que no es lo mismo.

Existe un modo de comprender estas nuevas formas de presentación de la realidad, un modo mejor de procesar este universo abierto, interconectado y en constante fluir: lo he llamado Pensamiento en Red.

Pensamiento en Red es un modelo transdisciplinario que integra avances de la psicología, las neurociencias, la sociología, la teoría de las redes y las nuevas teorías de la comunicación.
Este modelo, a la vez que explica cómo opera el pensamiento creativo, permite un entrenamiento que modifica las estructuras mentales y el modo en que nos relacionamos.

Pensar en red es explorar, activar e implementar un pensamiento integrador que permita estar a la vez imaginando y realizando, reflexionando e interactuando con los otros y el mundo.


LA CREATIVIDAD ES UN ESTADO DE LA MENTE


Todos registramos momentos en los que somos más creativos, o detectamos condiciones en las que se nos ocurren mejores ideas. Sin embargo, pocos sabemos con qué modelo mental estamos operando cuando creamos, ni qué está pasando cuando estamos bloqueados, “vacíos de ideas”.

Podemos reconocer la genialidad en la obra de los grandes creativos, pero no conocemos los instrumentos con los que trabajan en su actividad cotidiana.

Sin embargo, hoy se sabe más acerca de la ingeniería de los procesos mentales y de cómo desarrollar funciones que antes considerábamos talento innato de unos pocos o educación privilegiada de otros.

Estamos aprendiendo cada vez más acerca del mecanismo de la creatividad. A su vez, hoy sabemos que existe un nivel superior de creatividad que se desarrolla en el espacio intermedio entre dos o más personas y encuentra su inspiración en el entorno: la colaboración creativa.

Sin embargo, este delicado mecanismo puede ser dañado en condiciones ambientales que generen tensión, confusión y estrés.


LA NUEVA COMUNICACIÓN: LA CONECTIVIDAD


El poder de detentar el conocimiento se ha diluido y por eso el verdadero diferenciador es ahora la capacidad de los individuos de generar links originales e inéditos entre conocimientos de diferentes campos.

Todos los líderes de empresas leen los mismos libros de management y realizan los mismos seminarios de capacitación, sin embargo solo quienes son capaces de cruzar la información de un modo original llegan a conclusiones diferentes e innovadoras.

Las tecnologías de la comunicación han modificado la noción de espacio, de tiempo y también la de los límites de la persona. Esto genera un modo de comunicación donde la red tecnológica y la red humana se entrelazan.

Hoy, entre lo individual y lo colectivo, debemos considerar y desarrollar lo conectivo.


LA CONECTIVIDAD DE LAS MENTES: CREATIVIDAD TRANSPERSONAL


La creatividad que lleva a la realización innovadora no acontece dentro de la mente de una persona, sino en el espacio interpersonal. El funcionamiento de los equipos de trabajo, cuando las mentes están conectadas, comienza a sintonizarse, potenciando la creatividad a la manera de una orquesta, una banda de jazz o un equipo de fútbol.

Las teorías sobre la conectividad del pensamiento nos llevan a comprender e imaginar la posibilidad de capitalizar y utilizar el saber circulante en una civilización, a través de la capacidad de entrar en sintonía con las ideas de los otros.

Aparecen conceptos como el de inteligencias en conexión, smart world, co-creación, para expresar la colaboración y la innovación generadas en la interfaz entre múltiples actores.

En el plano de las relaciones, estos nuevos conceptos nos enseñan cómo ser parte de las redes humanas, navegarlas y diseñarlas. El hallazgo es que al activar mejores talentos también generamos más y mejores vínculos.

Por eso, cuando  evaluamos la trama de una organización, es esencial conocer el modo en que personas, ideas y proyectos están conectados entre sí. Así, la dinámica de cualquier empresa, institución o comunidad, dependerá del modo en que pensamos, la forma en que nos vinculamos y el modelo de red que promovemos.
           
En la misma línea, a partir del concepto de web 2.0, Internet no es simplemente un depósito descomunal de datos, sino el instrumento que enlaza la inteligencia de las personas.

Por eso para ser auténticos generadores de redes, necesitamos mentes inspiradas capaces de establecer conexiones inéditas entre datos diversos. Para eso, se requiere un estado mental con conexiones “laxas”, que facilite la conectividad entre las ideas propias y las de toda la red de inteligencias.


¿CÓMO OPERA EL PENSAMIENTO EN RED?


La educación formal, desde la escuela hasta la formación académica, nos condiciona a un pensamiento lineal, que establece sólo conexiones lógicas, secuenciales y relaciones de causa-efecto. Para esto, se suele recortar la tendencia natural de los niños a percibir y pensar en red. Así, se nos enseña a discernir, analizar, descomponer un problema en sus diversas partes. A discriminar lo verdadero de lo falso, la fantasía de la realidad, lo posible de lo imposible, lo coherente de lo disparatado.

En esta poda, vamos mutilando nuestro pensamiento más imaginativo, intuitivo y creativo, ese que se atreve a creer y crear más allá de las reglas establecidas.

Sin embargo, ya adultos obedientes y domesticados, todavía nos sorprende por momentos encontrarnos con ese pensamiento provocador y extravagante que enriquece y amplía nuestra percepción y nuestra imaginación. El concepto de Pensamiento en Red expande el campo de otros métodos de investigación del conocimiento, porque incorpora la versatilidad y diversidad de los procesos inconscientes como fuentes inagotables de nuevos links a la red.

Por otra parte, integra los nuevos descubrimientos acerca de las leyes que rigen el comportamiento de las redes humanas. Estas leyes se cumplen también –y esto es lo más novedoso – en las conexiones neuronales y en el estudio de los procesos de pensamiento creativo.


PENSAMIENTO EN RED EN EQUIPOS DE
TRABAJO Y EN ORGANIZACIONES


La leyenda de las grandes empresas cuenta que las ideas innovadoras han sido siempre obra de la mente iluminada de un solo individuo. Hoy los desafíos son mayores y la competencia se juega principalmente en el plano de las ideas. Hace falta integrar la creatividad de todos.

Pero ahora viene el problema: cómo descubrir y desarrollar la creatividad. En el mejor de los casos, los líderes más lúcidos son capaces de encontrar, reconocer y contratar a una persona creativa. Sin embargo, no cuentan con instrumentos para percibir y utilizar el potencial creativo oculto en la mayor parte de su gente, ni son capaces   de identificar la cantidad de prácticas de la organización que asesinan la creatividad.

Solo cuando las personas piensan y trabajan en red, las fuentes de inspiración surgen del ambiente en el que operan. La organización no es, entonces, un cuerpo extraño enclavado en el mercado, sino un reflejo creíble y sustentable, a la vez que un agente de cambio e innovación.

Pero además, cada líder en red con su equipo no solo guía sino que descubre y gestiona el valor creativo, potenciando tanto el progreso como la calidad de vida de su gente, en la misma sintonía que el crecimiento de la organización y la expansión del negocio. Hacia afuera y hacia adentro, se genera así una ecología de los recursos humanos con un desarrollo sostenido e inagotable.

De esta manera, valores como la responsabilidad social de la empresa dejan de ser apenas un compromiso de buena voluntad para convertirse en rasgos intrínsecos a ella.


LA NECESIDAD DE UN CAMBIO EN LOS MODELOS MENTALES


El universo en red que compartimos, disfrutamos y padecemos hoy es la consecuencia de la evolución de la mente humana y del desarrollo del conocimiento y la tecnología. Pero es, a la vez, la causa de la necesidad de aggiornar nuestros modelos mentales.

La red nos está permitiendo superar la fragmentación del saber, ya que el conocimiento ha comenzado a establecer puentes entre diferentes disciplinas. Es así como se han borrado los límites entre las ciencias “duras” y las ciencias “blandas”, al tiempo que se han esfumado las fronteras entre los diferentes tipos de pensamiento.

Sin embargo, nuestros modelos mentales están todavía en evolución, y si bien ya comenzamos a desarrollar un pensamiento integrador, en muchos aspectos seguimos funcionando a partir del pensamiento lineal y la departamentalización de nuestra vida y nuestra mente.

Durante mucho tiempo se creyó que existía una clara división entre las mentes científicas, lógicas y analíticas por un lado, y las mentes artísticas, más intuitivas e imaginativas, por otro. Ese paradigma nos llevó, durante largos períodos de la historia, a dos resultados igualmente malignos: la consolidación excesiva de sistemas cerrados de pensamiento y la dificultad para comprender los procesos creativos. Lo notable es que esto se reflejó también en el modo en que se construyó la identidad de las personas, limitando su potencial de cambio y transformación.

EN BUSCA DE LA INTEGRACIÓN


Desde este punto de partida, he intentado explorar la salud y la enfermedad, la capacidad creativa, los bloqueos personales, el acceso a un conocimiento integrador, la fecundación entre diversos modelos mentales.

Pensamiento en Red es el resultado de un itinerario personal que se fue tejiendo desde la trama humana y conceptual, científica y artística, a la vez que una intención terapéutica y una búsqueda vital.

En este modelo, la razón y la intuición, la ciencia y el arte, se develan como formas complementarias de aprehensión y transformación de la realidad. Y si bien estos dos modos de pensamiento han operado desde siempre tanto en la mente de los científicos como en la de los artistas, recién hoy comprendemos en su total dimensión la riqueza del paradigma que los integra.

Estudié medicina y me formé como psicoanalista, escribí libros científicos, fui profesora universitaria, y siempre investigué acerca de la creatividad, porque consideraba que era la principal vía de curación para mis pacientes. Paralelamente, exploré diversas disciplinas artísticas para mi propio placer y desarrollo personal. El rigor científico me iba quedando estrecho, la exploración artística se me diluía en experimentos.

Decidí entonces investigar y construir un método que me permitiera desbloquear mi propia creatividad y canalizar mis proyectos hacia una realización exitosa.

Contaba con las diversas herramientas que me brindaban los modelos científicos tanto médico como psicoanalítico, los hallazgos de otras disciplinas y los recursos aprendidos en la exploración artística. Los resultados fueron interesantes, así es que me atreví a utilizar esas herramientas con algunos de mis pacientes. Luego experimenté con pequeños grupos, y, a partir de sus logros, ellos mismos me impulsaron a desarrollar un modelo aplicado al management y el liderazgo.

Durante los últimos años, he compartido esta experiencia con líderes y equipos de empresas y ONG´s, lo que me lleva a recrear y ampliar mi modelo de trabajo.

Así nace el modelo de consultoría y capacitación donde confluyen más de veinte años de trabajo científico en el área de la investigación de los procesos creativos, la salud mental de personas y equipos, y los efectos devastadores del estrés en la calidad del funcionamiento mental de individuos y organizaciones.

Este libro ha sido creado en red, tejiendo los hilos de diferentes teorías y pensadores de todos los tiempos. También de algunos “viajes” de navegación por Internet, recorridos por bibliotecas, charlas con amigos, colegas, empresarios. Encuentros casuales, libros clásicos y los últimos descubrimientos de la ciencia de las redes vivas.

Ha sido inspirado por la lectura de diarios y revistas especializados, y de los otros. Con el aporte de la investigación multidisciplinaria de Lorena Kalwill y nuestras largas horas de discusiones y acuerdos. Y la fascinante experiencia con los participantes de los cursos y sus dificultades, que se transformaron en nuevos desafíos. Y sus logros reveladores que nos alientan a seguir investigando y creando.

Extraído del libro: "Pensamiento en Red. Conectando ideas, personas y proyectos". Dra Sonia Abadi




lunes, 16 de mayo de 2016

Pensar en red, la clave de la creatividad


La activación e instalación de un Pensamiento en Red
ayuda a cada persona y a cada miembro de una organización a
lograr un nuevo modo de procesar las ideas, un cambio en la
estructura del pensamiento, para que la inspiración lo acompañe
 mientras planifica, decide y realiza.

DETECTANDO LA RED


El Pensamiento en Red está siempre activo en cada uno de nosotros generando nuevas e infinitas conexiones, y todos lo percibimos por momentos. Algunos estamos más familiarizados con él y lo usamos intuitivamente. Sin embargo, en la vida cotidiana suele estar enmascarado por el predominio del pensamiento lineal.

Lo innovador del concepto de Pensamiento en Red es que permite reconocer este modo de funcionamiento mental que utilizamos en forma espontánea, a la vez que nos habilita para explorarlo y entrenarlo.

En ocasiones, cuando nos liberamos de la lógica y dejamos operar a la intuición, percibimos y procesamos con impactante claridad, pero al volver al ámbito del trabajo regresamos al funcionamiento lineal y perdemos lo ganado en esos instantes especiales.

Pensar en red no implica entrar en un estado diferente de conciencia y luego “cambiar de canal” para pasar a la acción, sino incorporar a nuestro modo de percibir y procesar ese otro nivel de comprensión que complementa al pensamiento lineal.

Es cierto que al comienzo puede ser necesario un entrenamiento para detectarlo y activarlo. Pero una vez que eso sucede, el objetivo no es trabajar en alerta durante todo el día y luego buscar espacios o actividades en donde relajarse, sino comenzar a integrar la intuición, la creatividad, el humor, el juego en serio, a nuestra forma de trabajar y de vivir.




LA CREATIVIDAD Y LA RED

“La creatividad totalmente desarrollada se produce cuando un
adulto entrenado y diestro es capaz de acudir a las fuentes de la
conciencia de juego clara e intacta del niño pequeño que lleva
dentro. Esta conciencia produce una sensación y
tiene una manera de fluir que se reconocen de inmediato”.
Stephen Nachmanovitch
Free Play. La improvisación en la vida y en el arte


Algunos de nosotros nos sentimos personas creativas, otros hemos tenido ciertas experiencias en ese sentido, y otros nos consideramos poco creativos. Quisiéramos ser más creativos en nuestra vida, innovadores en nuestro trabajo, o capaces de desarrollar una actividad artística para nuestro propio placer: cantar, bailar, pintar, escribir.

Sin embargo, nos cuesta imaginar que algo tan inasible, y en cierto sentido tan misterioso, pueda ser explorado y más aún desarrollado.
Todavía creemos que la creatividad es privilegio de los grandes talentosos, un don inexplicable y secreto.

Peor aún, los que desarrollan una profesión artística tienen tanta veneración y temor hacia sus fuentes creativas, y tan poco dominio de ellas, que desconfían de cualquier intento por mejorarlas o por disminuir el caudal de angustia que las suele acompañar. Se resignan a padecer sus bloqueos con el prejuicio de que el sufrimiento es parte inevitable de la experiencia creativa. Y si bien toda búsqueda artística es una búsqueda de libertad, se privan de los recursos que les proponen liberarlos. Temen que el delicado y oscuro mecanismo se desajuste para siempre.

Cuando reconocemos que la mente creativa funciona en red, logramos hacernos dueños de nuestra creatividad, que comienza a fluir en todos los ámbitos. Aprendemos a desbloquearla cuando nos abandona y somos capaces de inspirarnos en la creatividad de otros para relanzar la nuestra. Nos sentimos cómodos con nuestras ideas originales, las tratamos con la misma confianza y respeto que a nuestros razonamientos más formales, y vivimos con la seguridad de que conocemos el camino para reencontrarlas una y otra vez.


ENTRE LA RELAJACIÓN Y LA ACCIÓN


Agobiados por la presión y la rutina, percibimos que haría falta un cambio en nuestro modo de pensar y trabajar.

En esa búsqueda, algunos se atreven a explorar diversas disciplinas –la relajación, la meditación, los talleres creativos– como recursos para sentirse mejor y disminuir el estrés. Pero no podemos arrancar de su accionar cotidiano a una persona cargada de responsabilidades, ni alejarla de la realidad por largos períodos. Acosados por la urgencia, pocos se pueden dar el lujo de “subir a la ermita de la montaña” y aislarse para reflexionar y crear.

Otros, por el contrario, en el intento por mejorar el rendimiento de su mente y su vida, buscan adquirir más dominio sobre sus pensamientos: pensar en positivo, automotivarse, estimularse. Esta segunda alternativa, aunque de efectos rápidos, puede ser peligrosa, ya que concluye aumentando las exigencias, generando más estrés y asfixiando el potencial creativo.


EL ARCHIVO, EL PROGRAMA, EL PROCESADOR


“El principal medio de producción es pequeño, gris y pesa
alrededor de 1.300 gramos. Se trata del cerebro humano”.
Jonas Ridderstrale y Kjell Nordström
Funky Business


Actualmente leemos libros y realizamos cursos en los cuales se nos convoca a actualizar nuestra forma de pensar acorde con las nuevas realidades, la falta de certezas, el exceso de información y la velocidad de los cambios. Sin embargo, este es apenas un esfuerzo de buena voluntad si desconocemos la ingeniería de nuestros procesos mentales y los mecanismos generadores de nuevas ideas.

El pensar en red no es agregar nuevos contenidos, que podemos imaginar como archivos de datos, a nuestra ya saturada mente. Para eso alcanza con el estudio y la capacitación convencionales.

Necesitamos expandir la funcionalidad de la mente como si activáramos un nuevo “programa” para procesar los datos. Y según las más recientes investigaciones de la neurociencia, al activar la mente, también estaríamos operando sobre el desarrollo del cerebro, el hardware. Al contrario de lo que se creía hasta hace pocos años, hoy sabemos que cierto tipo de entrenamiento multiplica las conexiones existentes entre las neuronas, haciéndonos más inteligentes.

Pero si bien todos comprendemos de qué nos hablan cuando se refieren a actualizar el software, no es fácil entender cómo incorporar nuevos patrones de pensamiento.

Las organizaciones que buscan crecer mejoran su equipamiento, capacitan a su gente y estudian los cambios en las tendencias del mercado. Pero todo eso sigue sin modificar la mente de sus líderes y equipos.

Hoy necesitamos generar e implementar un modelo de pensamiento y de acción más conectivo. Así, la comunicación, la confianza, la generación y aprovechamiento de oportunidades, la valoración de la diversidad y la incorporación de la innovación se sinergizan.

Lo notable es que cuando la conectividad está activa en todos los niveles –personal, interpersonal y hacia el mundo– todo lo nuevo que se incorpora (información, conocimientos) no se dirige sólo al archivo de contenidos, sino que modificará las estructuras mentales procesadoras de las ideas. La consecuencia será el desarrollo personal, la expansión del potencial de los equipos de trabajo, el crecimiento de la organización.

El funcionamiento en red es también una estructura de comunicación, ya que ningún hecho creativo queda aislado, sino que se difunde a todas las otras áreas, activando una expansión en cadena, o mejor dicho, en red.


LA MENTE CAPAZ DE NAVEGAR LAS REDES


Al pensar en red generamos nuevas ideas, no solo por un reordenamiento de lo que ya conocemos sino en los intersticios de lo sabido. Allí surgen lo inédito y lo original desde un sistema en permanente actividad, que funciona aun durante el sueño y activa asociaciones entre elementos aparentemente dispares.

Se trata de un estado de la mente que permite estar imaginando y realizando, alerta y soñando despierto, trabajando y jugando, entre la fantasía y la realidad, con las propias ideas interactuando con la mente de los otros y el mundo que nos rodea. Sin embargo, desde la educación académica hasta las estructuras de las empresas, se condiciona a las personas hacia modelos casi excluyentes de pensamiento lineal.

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EL PENSAMIENTO LINEAL


El pensamiento lineal, lógico o formal, está constituido por cadenas de ideas conectadas secuencialmente entre sí por afinidad temática, coherencia lógica y relaciones de causa-efecto.

Los conocimientos que almacenamos en nuestra formación profesional o laboral, los recuerdos de experiencias vividas, los sistemas de creencias forman estructuras coherentes y cohesivas que nos sostienen, nos reaseguran y nos sirven de base para avanzar en nuestros objetivos. Pero estas estructuras demasiado consistentes impiden el surgimiento de lo inédito y lo innovador.

En plena actividad, estamos limitados a funcionar en forma lineal, alertas a los estímulos y atentos a no perder la secuencia lógica de nuestros pensamientos. A buscar soluciones y metas, a objetivar situaciones en una atención focalizada que, en los casos extremos, llega a la visión tubular de la realidad, y al pensamiento operatorio, que solo sirve para realizar acciones concretas.


ENTRE EL PENSAMIENTO LINEAL Y EL
PENSAMIENTO EN RED


Cada idea o unidad de ideas en nuestra mente tiene múltiples “valencias” para conectar con otras. El pensamiento lineal establece sólo conexiones lógicas entre ellas. El modo en que recibimos la información y la forma en que se nos enseña a razonar privilegian este tipo de conexiones previsibles.

Todos poseemos, además, un pensamiento intuitivo en el que las conexiones se establecen también con lo alejado y lo diferente, a veces hasta con lo aparentemente absurdo, a través de atajos (shortcuts).

Veamos las características de cada uno de los dos tipos de pensamiento:



Pensamiento Lineal
Pensamiento Intuitivo
Conexiones lógicas y coherentes
Conexiones diversas e inéditas
Relaciones de causa-efecto
Múltiples e inesperadas posibilidades de relación
Pensamiento de fronteras o frontal: enfrenta el objeto en estudio
Explora conexiones entre campos diversos
Desarrollo secuencial
Asociación libre de ideas
Predominio del hemisferio izquierdo del cerebro *
Predominio del hemisferio derecho del cerebro *
Activación de ondas cerebrales beta (alta frecuencia) *
Activación de ondas cerebrales alfa (menor frecuencia) *
Estado de alerta
Relajación
Realización, concreción
Fantasía, imaginación
PENSAMIENTO EN  RED
Creatividad, innovación, manejo de la intuición, humor, empatía


 




La combinatoria de ambos tipos de conexión entre las ideas da como resultado un pensamiento complejo, integrador y original: el Pensamiento en Red.

Se activan así las diversas “valencias”, y las ideas se conectan de más de un modo, llevando a la resolución alternativa de conflictos, la innovación en la forma de hacer las cosas y la confluencia de recursos que parecían distantes.


¿CÓMO SE ENFERMA NUESTRA RED?


“Lo que llamamos sentido común es la
conjunción de los prejuicios adquiridos hasta los 18 años de edad”.
Albert Einstein


El Pensamiento en Red es el estado mental que buscamos recuperar a través del entrenamiento creativo. Sin embargo, la historia personal, los conceptos preestablecidos y los prejuicios crean circuitos obligatorios para las ideas: los nudos en la red. A su vez, ciertas experiencias negativas, fracasos o ideas censuradas generan cortes en la red, a veces con sus consiguientes parches, impidiendo algunas conexiones potenciales.

Se produce así una discapacidad progresiva e invalidante que afectará no solo a la inteligencia sino también al cuerpo, las emociones y la vida de relación.

Como veremos en los próximos capítulos, en el pensar en red se busca flexibilizar las zonas de “artrosis”, apuntando a la disolución de las cristalizaciones de personas y organizaciones, para recuperar la plasticidad y mutabilidad de lo diverso, y liberar al sistema de sus anudamientos y cortes.


EL EFECTO EUREKA


En general, tanto el miedo como el interés excesivo en lograr una meta bloquean nuestra capacidad de pensar. Por eso, al intentar forzarnos a recordar algo o a resolver un problema, los resultados se nos escapan. En cambio, las soluciones aparecen en forma espontánea cuando nos relajamos y nos distraemos del tema, o cuando estamos pensando en otra cosa. Relajarse significa no ofrecer resistencia. Cuando esto sucede, el conocimiento se construye y se revela “a través” de uno.

Es conocida la historia de Arquímedes, aquel matemático y físico griego a quien el rey Hierón de Siracusa le pidió que certificara la pureza de una corona de oro. Dado que la condición era que no debía dañarla ni fundirla, no era fácil calcular el volumen de ese cuerpo sólido de forma irregular.

La leyenda cuenta que, al dejar su laboratorio para darse un relajante baño de inmersión, se le reveló el misterio. Se sintió flotar, pensó en el agua que su cuerpo desplazaba, evocó la corona, y descubrió lo que hoy conocemos como principio de Arquímedes. Arquímedes salió corriendo desnudo por las calles de la ciudad, gritando: “¡Eureka!” (“Lo encontré”).

La anécdota parece mostrar cómo, al agotarse la mente en sus esfuerzos de encontrar una solución por la vía lineal, se comienza a percibir la red y aparece la respuesta buscada.


Capítulo 1, extraído del libro: "Pensamiento en Red. Conectando ideas, personas y proyectos". Dra Sonia Abadi

Percibir en red


Percibir en red es entrar en sintonía con el mundo, y con la
inteligencia y creatividad de los otros.
Mentes abiertas con valencias disponibles para establecer enlaces
con el entorno y las oportunidades.


COMO JUAN POR SU CASA


Cuando nos movemos en forma lineal, percibimos las cosas y a los otros como obstáculos que hay que sortear, amenazas de las cuales defendernos o trámites de los que nos queremos librar cuanto antes. La realidad se nos viene encima.

Disponerse a percibir en red es dejar en suspenso, quizá solo por un rato, la lista de urgencias y prioridades, y otorgarles a todos los elementos de nuestro entorno un igual valor.

Para eso se requiere una disposición especial de la mente y el cuerpo para detectar de una manera integradora lo que llega de afuera.

Cuando lo logramos, la ansiedad y la desesperación por saberlo y resolverlo todo se calman. Comenzamos a estar realmente conectados con el fluir de las redes, navegamos con libertad y audacia, orientados no solo por nuestra capacidad de observación sino también por otras formas de conocimiento, como la intuición y la empatía. Eso sí, reconocidas, entrenadas, capaces de guiarnos hacia la esencia de las personas, las ideas y las cosas, pasando por encima de las apariencias o el disfraz. Ya no solo disponemos de una “brújula” como instrumento lineal que nos señala el norte, sino también de un “GPS” que permite encontrar el recorrido más conveniente y con menor riesgo de error.

Cuando somos capaces de percibir en red, comenzamos a andar por el mundo como Juan por su casa, pertenecemos al universo y el universo nos pertenece. Nos liberamos del peso de las estructuras formales, ya que somos capaces de recrear las condiciones para generar ideas en cualquier lugar y momento. Un lugar de paso, un aeropuerto, una sala de espera, la mesa de un bar son suficientes para instalar un taller improvisado en donde dedicarse a crear. En esos momentos descubrimos que la mayor parte de lo que necesitamos lo llevamos “puesto”, y que lo que nos pueda hacer falta estará disponible a nuestro alrededor.


EL PENSAMIENTO EN RED HACIA LOS OTROS
Y EL MUNDO


“Una idea puede regresar a la mente muy cambiada por el solo
hecho de haber salido a dar una vuelta por su resto de universo.
Imaginemos, además, por un momento, que en ese resto de universo
habita como mínimo otra mente”.
Jorge Wagensberg
A más cómo, menos por qué


Cuando privilegiamos algunos datos respecto de otros, cuando consideramos a priori que algunas personas saben más que otras, o creemos que algunas ideas son más importantes que otras, limitamos nuestra capacidad de comprensión.

Percibir en red significa dejar en suspenso las jerarquías, las categorías y el juicio, otorgando a todo el mismo valor, hasta detectar lo esencial. Y no se trata de pasar de superficial a profundo, sino que el funcionamiento mental adquiere un espesor particular y una trama más colorida.

Así, cuando pasamos de un funcionamiento lineal a un funcionamiento en red, se seleccionan naturalmente vías originales para la visión de la realidad. Percibir en red es percibir no solo las cosas o los hechos, sino las múltiples relaciones entre ellos, un sistema abierto de conectividad ilimitada, que no presenta un centro organizador ni nodos más significativos que otros.

Cuando percibimos en red, nos instalamos en una actitud de hospitalidad mental respecto de todos los estímulos que nos rodean, a los que recibimos con curiosidad. Dejamos la desconfianza en suspenso, dispuestos a considerar sin preconceptos todos los elementos de los que disponemos.


LAS MENTES EN RED


“Cada vez me convenzo más de que existe un plano de conciencia
que compartimos todos, y que el cerebro es una máquina limitadora
que recorta este plano. Existe la posibilidad de salir de estos límites,
y participar en aquel plano de conciencia”.
Joseph Campbell


El concepto de Pensamiento en Red, a la vez que integra el pensamiento lineal con el funcionamiento intuitivo, propone un pensar que no es individual ni colectivo sino conectivo, que se despliega en el espacio intermedio entre una persona y otra. Un sistema de combinatorias infinitas en el que la comunicación fluye entre el adentro y el afuera.

Cuando hablo por primera vez de este tema en un grupo, varios de los participantes reconocen que en determinadas condiciones suelen tener ese tipo de experiencia. Les hace gracia y comentan: “Nunca se me había ocurrido que esto pudiera ser investigado y entrenado, pero es exactamente lo que me pasa cuando…”. Y allí los ejemplos pueden ser: “... juego un partido de fútbol durante el cual el equipo está sintonizado de un modo casi mágico”, “... comienzo un proyecto y se multiplican las casualidades que me aportan todos los recursos que necesito”. Alguno más poético evoca: “Es como navegar a vela en esos días en que el viento parece estar siempre a favor”, o “Es parecido a lo que se siente al remontar un barrilete, cuando la tensión del hilo te hace sentir que estás conectado con algo más allá que te sostiene”.

Otros declaran como una revelación: “Es exactamente así como funciono yo en casi todo, y siempre trabajé así. Parece que soy un especialista en pensar en red”.

Y estas personas casi siempre resultan ser líderes naturales, investigadores inspirados, artistas talentosos. O tienen el potencial para llegar a serlo.

En las organizaciones, los buenos líderes, al igual que los artistas, suelen tener activo el Pensamiento en Red. De todos modos, necesitan que su gente también piense en conectivamente, para fortalecer y sinergizar su gestión. Además, deben saber detectar la red por fuera de la organización para integrarla a sus recursos.

El Pensamiento en Red opera en la mente del individuo, de allí se extiende al equipo de trabajo, conectando la propia creatividad con la de los demás. Rápidamente se difunde a la organización, que se vuelve más innovadora y permeable al intercambio con el entorno: clientes, proveedores, competidores, tendencias sociales y económicas.

Así se sincronizan los recursos propios y prestados, generando la colaboración creativa y la restauración de las redes organizacionales y sociales.

En los tiempos que corren, funcionar en red ya no es solo una buena opción para la expansión de nuestra mente; se ha transformado en una necesidad de supervivencia, ya que es la forma de comprender el presente y ser parte del futuro.

La conexión de las mentes integra la complejidad, la multiplicidad y la virtualidad, dejando también lugar para el azar, el encuentro inesperado, las sintonías imprevistas.


PERCIBIR Y PENSAR EN RED


“Al reconocer la legitimidad de cada una de las descripciones
(lineal y no lineal, continua y discontinua, analítica y sintética, mecanicista
y compleja, atomista o en red), aumentamos nuestras alternativas
de interacción con el mundo, ya que ninguna puede agotar
todas las posibilidades. Al tomar los pares de opuestos y
ponerlos en movimiento, aparecen nuevos planos de la
realidad para explorar y enriquecernos”.
Helen Fisher
El primer sexo


Cuando trabajamos en red, podemos reconocer lo único y complejo de cada situación y prepararnos para encararla de modo original. Reconocemos lazos entre lo parecido y lo diferente, lo cercano y lo distante, y los hacemos jugar respetando su potencial de cambio y transformación.

Lo inédito surge de este modo de funcionamiento, que si bien puede aparentar ser irracional o anárquico, está regido por leyes que permiten una gran variedad de combinaciones y alternativas.

En la colaboración creativa, se generan alianzas entre diferentes tipos de personas que las mantienen unidas y, a la vez, diferenciadas en su originalidad y permiten su interacción de un modo dinámico y funcional.



UNA VISIÓN EN RED


“La característica del innovador es la habilidad para
vislumbrar como sistema lo que para otros es un conjunto
de elementos separados y sin ninguna relación”.
Peter Drucker
Managing for Results


Finalmente, la visión en red genera cooperación creativa, innovación, comunicación y confianza, dando lugar a un management inspirado e inspirador.

“Hacía varios días –me cuenta un gerente– que estábamos tratando de encontrar la solución a un problema relacionado con la producción.
Llevábamos innumerables reuniones, y perdí la cuenta de la cantidad de mails que nos enviamos entre gerencias. Una mañana, me levanté de mi escritorio y me dediqué a recorrer las distintas oficinas sin la intención de resolver nada en particular, conversando con la gente de los temas que surgían espontáneamente. Para mi sorpresa, luego del recorrido, no solo pudimos solucionar el problema que nos preocupaba, sino que detectamos y resolvimos otras cuestiones que se hallaban sin solución desde hacía tiempo”.

El gerente se movió activando la conectividad informal y espontánea.
A esto lo llamamos tejer la red, algo así como instalar el cableado por donde circulará la comunicación. A partir de allí, los variados contenidos fluirán sin obstáculos.

Además, el hecho de no focalizar la búsqueda permite encontrar más que lo que se estaba buscando: esa solución y otras inesperadas.

Y cuanto más abrimos la red, multiplicando la conectividad en todas las direcciones, solemos encontrar más cantidad de respuestas, cada vez más alejadas del foco de nuestra búsqueda. A veces hasta adelantamos recursos y encontramos soluciones a dificultades que aún no tuvimos tiempo de percibir.

En cambio, cuando buscamos linealmente no solo nos perdemos alternativas potenciales, sino que ni siquiera nos aseguramos de encontrar lo que buscábamos.
Al Percibir en Red registramos tendencias, nos inspiramos y desarrollamos una visión estratégica. Se integran la orientación a objetivos con el registro de oportunidades.

Ir en pos de un objetivo es semejante a salir de pesca con un arpón. Por el contrario, cuando desplegamos la red, lo buscado caerá naturalmente en ella. Si nos encontramos con alguien que nos interesa para proponerle un proyecto, nos apuramos a entregarle nuestra tarjeta con la expectativa de que nos contacte. De ese modo actuamos en forma lineal, y convocamos al otro a actuar linealmente. El interlocutor se limitará a colocarnos en una lista de espera, de acuerdo a sus prioridades de ese momento.

Si, en vez de entregarle un trozo de cartulina que irá a parar a una pila de elementos idénticos, generamos en él un campo de interés intercambiando ideas y buscando afinidades personales, nos tendrá flotando en su red durante los próximos días. Solo habrá que esperar que en el momento y lugar adecuados, alguna asociación de ideas le recuerde nuestra conversación. Y no cabe duda de que se las ingeniará para encontrarnos.

Pero además, el hecho de que nos descubra otorga un valor agregado a la relación, aportando el elemento de magia que siempre acompaña el momento en que se produce un hallazgo.


INSPIRADORES E INSPIRADOS


En las primeras reuniones de los Talleres de Pensamiento en Red, los participantes comienzan a tomar nota de lo que les cuento. Recuerdo que en el tercer encuentro un ingeniero comentó entre sorprendido y preocupado: “No sé si es bueno o malo lo que me pasa. Intentaba tomar apuntes, pero ya no anoto lo que escucho, sino lo que a mí se me va ocurriendo a partir de tus palabras”. Al activar su percepción en red, se encontró dialogando con mis ideas, que le sirvieron de fuente de inspiración.

Además, cuando estamos en red, los áridos e irritantes momentos de espera, en la antesala del dentista, en un café esperando al impuntual de siempre, pueden ser utilizados a favor de nuestras redes informales y nuestra creatividad. Ya no rumiamos obsesivamente el mal humor, sino que recibimos ese tiempo extra como un regalo, para instalarnos por un rato en nuestro espacio creativo. Aprovechamos el tiempo para imaginar e inventar, y el tiempo muerto se transforma en tiempo vital.

Y si a eso se agrega que en los lugares públicos nuestra percepción también recorre las innumerables fuentes de inspiración que nos ofrecen un sonido, un retazo de conversación, la tapa de una revista espiada al pasar, nos daremos cuenta de que estamos en un gran taller, en el centro mismo de nuestro mundo creativo.

Pedro, un creativo publicitario, se instala a trabajar en el lobby de los grandes hoteles. Dice que de este modo las ideas que se le ocurren están en sintonía con las tendencias que va captando de la gente que pasa. Conozco por experiencia esas situaciones donde uno se ubica en espacios de transición, lugares de paso, y estos crean el campo propicio para conectar entre sí los propios pensamientos, y a estos con las corrientes que circulan en el ambiente. Estar en red facilita que esas dos fuentes se fusionen en un hallazgo inesperado.

Los diseñadores de moda han incorporado la estrategia de recorrer diferentes ámbitos donde la gente se encuentra, intentando captar pequeños detalles originales con los que después, en conjunto, inventarán los nuevos modelos. Además los equipos de trabajo hacen sus reuniones fuera de las oficinas, en lugares públicos.

Pero para estar en red no es suficiente con recorrer lugares o reunirse en espacios extravagantes, ya que en esos casos lo que habitualmente sentimos es que los otros, los ruidos y las interrupciones nos desconcentran de nuestra tarea. Intentar trabajar creativamente en espacios de transición puede ser una tortura llena de obstáculos si no logramos el estado mental que hace falta para que esa experiencia sea productiva.


 Capítulo 2, extraído del libro: "Pensamiento en Red. Conectando ideas, personas y proyectos". Dra Sonia Abadi