lunes, 21 de marzo de 2016

LOS CANALES DEL IMPULSO CREATIVO

El impulso creativo fluye como una corriente y se irá encontrando con diferentes canales de expresión, pero también con numerosos obstáculos. Los temores, prejuicios y experiencias negativas oprimen las conexiones de la red, reducen el fluir de la creatividad e impiden el surgimiento de nuevas ideas.

Cuando nuestros canales de expresión creativa están estrechados, lo percibimos como una sensación angustiosa. Esto no tiene nada de extraño si recordamos que las palabras “angosto” y “angustia” tienen el mismo origen.

En otros casos, la creatividad solo fluye en ciertos espacios y situaciones permitidos, pero nos resulta difícil activarla en las tareas obligatorias.
Este es el caso de las personas que desarrollan una actividad creativa en paralelo con su vida laboral, y esos dos mundos nunca entran en contacto. Las consecuencias suelen ser el aburrimiento y la pérdida de compromiso con el trabajo, que se siente como una prisión. Y la impaciencia por llegar al fin de semana y a las vacaciones como únicas fuentes de entusiasmo y placer.

Otras personas padecen una clausura total de sus canales creativos; la vía de expresión de las ideas y ocurrencias está cerrada en todos los ámbitos. La red se endurece y aparecen el acartonamiento en la actitud, la tensión en el trato, la pérdida de la espontaneidad. El resultado suele ser el estrés y las enfermedades psicosomáticas.

En otros casos se produce el repliegue de la creatividad, que se desgasta en elucubraciones sin salida y ensueños diurnos. En este tipo de introversión se pierde la conexión con la realidad y la posibilidad de concretar realizaciones. La persona se siente frustrada.

En algunos, la corriente creativa es muy caudalosa y se desborda, pudiendo causar caos y desorganización. Esto lleva al malestar en la vida cotidiana, a la dificultad para sentirse comprendido, a la imposibilidad de construir proyectos viables.

Pero más allá de los posibles obstáculos y potencialidades, en cada persona el caudal creativo puede ser utilizado productivamente para ensanchar su vida, o drenarse en una descarga estéril.


LA  DIFERENCIA ENTRE EXPANSIÓN Y
EVASIÓN, PASIÓN Y VICIO


Presionados por el trabajo productivo, la exigencia de rendimiento y eficacia, la búsqueda del éxito, sentimos que nuestra vida es difícil de sostener, y a veces nos acompañan sentimientos de frustración y falta de libertad.

En un intento por recuperar el entusiasmo y como una tregua en la lucha por la vida, buscamos el juego, el deporte, los hobbies, los viajes, crear grupos que comparten afinidades, desarrollar intereses artísticos o sumergirnos en el fluir de la vida cultural.

Estas actividades no solamente nos distraen y nos relajan, sino que, si fluimos en red, nutren nuestro pensamiento, creatividad y sabiduría, y nos permiten desplegar una personalidad más interesante, extrapolar conocimientos de un área a otra y ser mejores también en nuestro desempeño laboral.

Son experiencias variadas y estimulantes, y suelen estar cargadas de sentimientos de plenitud, orgullo y exaltación.

En esa forma adulta de jugar, la mente, las emociones y el cuerpo se entraman en una experiencia que tiene un lugar y un tiempo, con un estado mental laxo y libre de defensas. No nos sentimos amenazados ni perseguidos, la imaginación y la realidad confluyen, y la red se realimenta.

Pero otras veces, las zonas rígidas y los aspectos fragmentados de nuestra personalidad no nos permiten ampliar nuestro mundo con actividades creativas, sino que solo nos dejan evadirnos a través de acciones impulsivas, a veces hasta secretas, que nos avergüenzan, vacían nuestra vida de energía y mutilan nuestra red.

Entre estas actividades podemos considerar los atracones de comida, las compras compulsivas, los juegos de azar, la necesidad de tomar alcohol todos los días después del trabajo (o durante), el uso indiscriminado de tranquilizantes y comprimidos para dormir, el consumo sistemático de pornografía en Internet, las horas ante el televisor sin importar el contenido de lo que vemos. También, las relaciones afectivas tortuosas y enfermizas.

Estos actos de evasión suelen ser repetitivos y monótonos, y una vez consumados, nos generan rabia contra nosotros mismos, nos hacen perder tiempo y dinero, y nos averguenzan.

Nos encontramos fragmentados, desconcertados y asustados por estas acciones que se vuelven cada vez más impulsivas e inmanejables.
Este es un modo de huir de la realidad, con actividades aparentemente recreativas, pero de calidad inferior a la actividad creativa, ya que no dejan aprendizaje ni crecimiento personal. Las actividades impulsivas son solo maneras de deshacerse en forma improductiva de nuestro excedente de energía.

Así como en la expansión se gana potencia y esta circula hacia otras áreas, en la evasión, en cambio, la energía se consume y esas actividades quedan aisladas del resto de nuestras experiencias.

Lo notable es que muchas personas que cuentan con una gran energía y potencial creativo no reconocen esta necesidad ni saben encontrar canales adecuados de expresión, y por eso padecen de estas conductas y hasta pueden terminar destruyendo sus propios proyectos.


ADUEÑARSE DE LA CREATIVIDAD


“En un rincón de nosotros, adultos, vive el piloto solitario, el explorador
de África, el navegante de mares desconocidos. En algún lugar
nos habita el aventurero intrépido. En algún lugar nos habita un ser
alegre que en algún momento supo descubrir maravillas por doquier.
Hoy hemos escarmentado, se nos han puesto límites, pero si tenemos
suerte volvemos a sentir de vez en cuando el contacto con
aquel sentido de lo maravilloso”.
Judith Viorst
El precio de la vida


A veces, una idea creativa nos sorprende y sentimos la magia de la revelación. Pero nuestro Ser creativo y las exigencias de la vida no siempre se llevan bien, y en el peor de los casos, esa situación nos conduce a dos extremos igualmente dramáticos. Por un lado, a encerrar, reprimir, acallar, a veces casi asesinar el Ser creativo para adaptarnos, o por el otro, a darle plena expresión, al costo de transformar la propia vida en un caos sacudido por estampidas de creatividad, alternando con los pozos angustiosos de su ausencia.

En los talleres para pensar en red trabajamos para reconocer
nuestra creatividad, no como algo mágico y aterrador ligado a la inasible inspiración que nos desestabiliza cuando aparece y nos ensombrece cuando nos abandona, sino como un recurso que está siempre a nuestra disposición. El ejercicio de la creatividad no tiene por qué llevarnos a la miseria ni a la locura: debe permitirnos el bienestar, la alegría y también los logros.



viernes, 18 de marzo de 2016

Ciencia y tecnología, un romance que recién empieza

Estamos percibiendo realmente la convergencia entre los avances científicos y el desarrollo tecnológico?  Un ejemplo ya reconocido lo ofrecen los diagnósticos médicos, beneficiados sin duda por la nueva y sofisticada aparatología. Quizá lo que todavía no se está percibiendo en su magnitud y proyección son algunos nuevos y fecundos lazos entre la Ciencia, la Tecnología y quizá también las Artes.
La ciencia de las redes, impulsada por las empresas de tecnología, integra los nuevos descubrimientos acerca de las leyes que rigen el comportamiento de las redes vivas. Las tecnologías de la comunicación han modificado la noción de espacio, de tiempo y también la de los límites de la persona. Aparecen conceptos como el de “inteligencias en conexión”, smart world, co-creación, para expresar la colaboración y la innovación generadas en la interfaz entre múltiples actores, y enraizada y propagada gracias al soporte tecnológico.
En el plano de las relaciones, estos nuevos conceptos nos enseñan cómo ser parte de las redes humanas, navegarlas y diseñarlas. En la misma línea, hoy la web no es simplemente un depósito descomunal de datos, sino el instrumento que enlaza las ideas propias con las de toda la red de inteligencias.
El universo en red que compartimos, disfrutamos y padecemos hoy es la consecuencia de la evolución de la mente humana y del desarrollo del conocimiento y la tecnología. Pero es, a la vez, la causa de la necesidad de aggiornar nuestros modelos mentales.
Hoy estamos asistiendo a una sorprendente convergencia tecnológica, científica y cultural. Por primera vez en la historia, la capacidad mental descomunal y la conectividad infinita de los grandes genios están a disposición de cualquiera. Una herramienta que extiende los límites del cerebro y el pensamiento se encuentra a nuestra disposición: la web. esa red virtual creada en su origen para conectar a los investigadores de todas las universidades y compartir sus descubrimientos.
Allí está todo disponible y al alcance de todos. Pero es además la oportunidad para las mentes creativas de cruzar los datos a su manera, y muy especialmente de encontrarse con otras mentes sabias, abiertas e innovadoras.

Clarín. Columna Opinión. 17/3/2016.