jueves, 22 de diciembre de 2016

martes, 13 de diciembre de 2016

"¿Hay equipo? Cómo encontrar (y cuidar) a mis socias creativas". Comparto con ustedes mi nuevo artículo.


Como en toda relación importante y comprometida, no alcanza con elegir bien, el mantenimiento es clave. La primera condición, sin la cual es imposible saber elegir, es conocerse a una misma: mis fortalezas y debilidades, mis habilidades y mis manías, mi disponibilidad real de tiempo y recursos, sin alimentar ilusiones imposibles de cumplir y que me llevarán a defraudar a mi potencial asociada.
En el momento de elegir habrá que dejar en suspenso los mandatos y prejuicios para poder activar la intuición y la empatía, que son las que mejor nos develan a una persona. ¿Y qué necesito encontrar?
- Alguien que necesite trabajar como parte de su proyecto de vida.
- Que sea lúcida y honesta respecto de su situación presente.
- Que pueda proyectarse a largo plazo y con una visión sin límites de la potencialidad de un emprendimiento.
- Entusiasta, conectiva y colaborativa.
- Generosa con sus ideas y abierta a escuchar y valorar las de los otros.
El encuentro en el que se decide hacer algo juntas es el primer paso: reuniones para conocerse con alguien nuevo o para redefinir la relación con una amiga o conocida con la que hemos decidido emprender un proyecto laboral. Aquí habrá que poner a prueba la capacidad de encontrar el equilibrio entre los deseos y sueños de cada una, y el rigor que todo trabajo necesita. En esa etapa es esencial hacer lugar para las ideas creativas, las opiniones, las críticas constructivas. Y dejar de lado los caprichos, las ofensas, las actitudes infantiles.
A partir de allí comienzan las reuniones “de trabajo”. Sabemos que todas las mujeres tendemos a compartir emociones y experiencias como modo de conocernos más y de crear vínculos. Sin embargo, algunas hablan demasiado de sus hijos, sus crisis y hasta sus romances o fantasías buscando compasión, admiración o complicidad. Por eso es importante que quede claro que se trata de una relación laboral con compromisos a asumir y objetivos a cumplir, y que el eje sea siempre el proyecto compartido.
Demasiada intimidad es signo de una persona inmadura e incontinente que nos seguirá invadiendo con sus temas personales. Y que siempre encontrará el modo de que seamos nosotras quienes tengamos que adaptarnos a sus dificultades y limitaciones. Por eso es esencial ser generosas y consideradas aún desde detalles aparentemente menores. Aceptar encontrarse en un punto intermedio de la ciudad que les venga bien a ambas. Si una tomó café y la otra café con medialuna, pagar a medias. La próxima será al revés. Y, por supuesto, si soy yo siempre la de la medialuna, ofrecer pagar mi extra.
Si una está casada o de novia con un contador y la otra con un abogado, y las dos tienen la suerte de poder charlar de su proyecto con su pareja y recibir consejos, no está bueno que cuando dialoguen entre ellas, para defender su punto de vista, recurran al “mi marido que sabe de esto dice…” o “mi novio que es abogado opina…” Sin dudas es bueno aprender y escuchar diversas opiniones, pero lo maduro y saludable para la relación entre socias es procesar lo que se escucha para ir construyendo un criterio propio, y desde allí debatir una idea.
¿Y qué es lo que hace la relación más creativa, innovadora y productiva? Un equilibrio dinámico entre las afinidades, lo que tenemos en común, y la diversidad de cada una que nos permitirá capitalizar las complementariedades.
Y un denominador común que no es negociable: los valores humanos en los cuales creemos.
Por la doctora Sonia Abadi, médica, psicoanalista e investigadora en innovación y redes humanas.

Publicado en entremujeres.clarin.com el 13/12/16
http://entremujeres.clarin.com/trabajo/capacitacion/encontrar-cuidar-socias-creativas_0_1704429659.html

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Estaré participando mañana por la mañana de una capacitación para Banco de Alimentos


Mañana estaré con Osvaldo Abeledo y su grupo G72 de Vistage Argentina compartiendo conocimientos, experiencias y redes.

jueves, 24 de noviembre de 2016

martes, 22 de noviembre de 2016

martes, 1 de noviembre de 2016

Emprendedores en redes humanas: más allá del networking y el tráfico de influencias



Para un emprendedor, dueño de una pyme, o profesional en busca de un nuevo horizonte, el imperativo es "hay que hacer networking".
Se trata de participar de reuniones con otros emprendedores, posibles aliados y, mejor aún, potenciales inversores. Y en las redes sociales impera el mismo mandato: conectar con gente que ofrezca contactos y recursos.
¿Qué consigo buscando ansiosamente que otros se interesen en mi proyecto? Personas mendigando un poco de atención hay miles. ¿Será eso tejer redes?
Quizá haya que cambiar de perspectiva y recordar que, tanto en lo real como en lo virtual, en las redes humanas gana quien más aporta y no quien más se lleva. Preguntarnos "¿qué tengo para dar?" en vez de "¿qué puedo sacar, conseguir, pedir?".
Los expertos en dinámica de redes humanas en los EEUU afirman que se necesitan ocho interacciones con alguien para estar en condiciones de pedirle algo. ¿Y cuántas interacciones harán falta para brindar algo al otro? Apenas una.
Seamos generosos y pensemos que por nuestras tierras somos más amigables. ¿Quizá con cuatro interacciones alcance? Aún así ofrecer algo será cuatro veces más potente que pedirlo.
¿Y qué tenemos para ofrecer? Conocimientos, ideas, conexiones, contactos. Todo aquello que al otro le pueda sumar.
¿Eso es generosidad y buena onda? Sin duda. Pero también es comprender que en el mundo de las redes cuanto más aporto, más cerca estoy de ser un referente, aquel a quien otros quieren acercarse para socializar, trabajar, emprender, consultar.
Además, cuando intentamos encontrar algo o a alguien, estamos tan enfocados que nuestra visión se estrecha. Abrir la mirada en red multiplica la conectividad y encontramos más respuestas, a veces alejadas del foco de nuestra búsqueda.
Ir en pos de un objetivo es como salir de pesca con un arpón. Cuando desplegamos la red, lo buscado caerá naturalmente en ella.
Imaginemos que nos encontramos con alguien que nos interesa para proponerle un proyecto y nos apuramos a entregarle nuestra tarjeta con la expectativa de que nos contacte.
Si en vez de entregarle un rectángulo de cartulina que irá a parar a una pila de elementos idénticos, generamos en él un campo de interés intercambiando ideas y buscando afinidades, nos tendrá flotando en su red mental durante los próximos días.
Sólo habrá que esperar que en el momento y lugar adecuados, alguna asociación de ideas le recuerde nuestra conversación. Y no cabe duda de que se las ingeniará para encontrarnos.
En una ocasión, al finalizar una de mis conferencias, uno de los asistentes, CEO de una empresa, se acercó para pedirme mi tarjeta profesional.
Ese día yo no llevaba tarjetas. Se molestó ya que intentaba contratarme para una capacitación. "¿Cómo la encuentro?", me reclamó. "Dígame cómo me escondo", le respondí. No pasó un mes cuando, a través de alguna de las redes, se comunicó conmigo.
Pero además el hecho de que alguien nos descubra le otorga un valor agregado a la relación, aportando el elemento de magia que siempre acompaña a un hallazgo.
Y lo encontrado supera al networking, esa estrategia de establecer contactos intencionales, dirigidos a obtener resultados concretos. De nada sirve hacer networking si no tengo una mente conectiva y una vocación colaborativa.
Habrá que practicar un nuevo estilo de networking, que se abre a la oportunidad, más allá de tráfico de influencias y contactos por conveniencia. Pero se nutre de afinidades, coincidencias inesperadas, complicidades emocionales y valores compartidos.

Atículo publicado en iProfesional.com el 1/11/16

martes, 25 de octubre de 2016

Perfume de Mujer: Edición 41


En cada almuerzo de Perfume de mujer circula información profesional y personal, un capital valioso que repercute fuera del ámbito de estos encuentros en tantas formas diferentes como comensales haya alrededor de la mesa convocada por Vinicius. Esta última edición que tuvo lugar en el Club Francés Boutique Hotel contó con una anfitriona especial: Mercedes Pastor, licenciada en Psicología en la UCA, con una carrera orientada al sector empresarial y académico, quien ostentó sus buenos oficios para coordinar esta tertulia femenina plena de intercambios interesantes.
Acompañado de su colaborador Luis Alberto Mamone, Carlos Mantovani, editor general de Vinicius, les dio la bienvenida a las invitadas que en muchos casos tenían una vocación en común: las economistas María Laura Tramezzani y Alicia Caballero; las periodistas María Barón y Carla Quiroga; la especialista en marketing Verónica Vassel y la médica, psicoanalista e investigadora Sonia Abadi. Una vez que el grupo estuvo completo, los señores se retiraron y le dieron lugar al almuerzo propiamente dicho que, como es sabido, es sólo apto para mujeres.
Ya alrededor de la mesa, Mercedes Pastor propuso que cada una de las invitadas se presentara lo que abrió el juego para compartir y conectar información de las maneras más insospechadas. Verónica Vassel sorprendió a todas las presentes cuando explicó el área en que se especializa: marketing territorial. Su trabajo siempre está vinculado al sector público con el objetivo de generar estrategias para promocionar una ciudad mediante la difusión de su patrimonio cultural y natural. “Es un tema que en la Argentina todavía no explotó y tiene un potencial fabuloso. Es lo que mucha gente conoce como Marca País pero llevado a la ciudad, y también la denominación de origen que se usa por ejemplo en el mundo del vino”, comentó entusiasmada esta experta en políticas públicas que tiene una especialización en Internacionalización del Desarrollo Local en la Universidad de Bologna. Desde su consultora, Sociedad y Territorio, trabajan temas urbanos con distintas miradas.
La cuestión pública es el común denominador con la labor que lleva adelante la periodista y doctora en Ciencias Políticas, María Berón, quien curiosamente pasó por la misma universidad italiana pero para cursar un máster en relaciones internacionales. Como directora ejecutiva de la fundación Directorio legislativo, una organización apartidaria que promueve la consolidación del sistema democrático, lidera un grupo de trabajo de veinte personas que se ha expandido fuera de nuestras fronteras. “Analizamos las iniciativas que pueden afectar a distintos sectores sociales, facilitamos el acceso a la información pública y buscamos que el Congreso y las legislaturas se hagan eco de los debates sociales que hay en Argentina. Además, desde 2013 también hacemos informes de otros países de América Latina”, comentó orgullosa.
La economía resultó ser el segundo punto de convergencia en la mesa y María Laura Tramezzani lo dejó en evidencia desde un principio cuando contó haber sido primero alumna y luego amiga personal de otra de las invitadas, Alicia Caballero, actual decana de la facultad de Ciencias Económicas de la UCA. La trayectoria de María Laura tiene muchos highlights: trabajó como CEO en varias entidades financieras como Consultatio Asset Management y también fue Executive Director en JPMorgan. Un dato de color: fue la primera jefa de Máxima Zorreguieta, actual reina de Holanda. Hoy está emancipada de la vida corporativa y se desempeña como founding partner en Action Advisory Group, que asesora a individuos y empresas en la administración de sus capitales. “Somos un grupo de ex banqueros que estamos muy conscientes de que Argentina se transformó en una oportunidad de cara al blanqueo. Hoy está todo por hacer”, decretó con optimismo.
Después de escuchar atentamente a su amiga personal le tocó el turno a Alicia Caballero, quien confesó estar haciendo malabarismo entre las enormes responsabilidades de su carrera académica y su reciente designación como directora del Banco Nación, un cargo que según sus propias palabras le dio mucho vértigo. “Debo decir que tuve varias vidas, trabajé en finanzas muchos años, conocí a muchas personas, tuve mucha suerte con mis jefes varones que me apoyaron mucho, y hoy en día en mis tiempos de ocio hasta oficio de head hunter conectando a mis alumnos. Dentro de mi carrera la docencia siempre fue una especie de espacio histriónico que jamás quise resignar”, reveló.
Mercedes Pastor, que además de ser psicóloga es coordinadora de la flamante carrera de Licenciatura en Recursos Humanos de la Facultad de Ciencias Económicas de la UCA, puede dar testimonio de la pasión que Alicia le imprime a su trabajo ya que juntas encararon la transformación de los planes de estudios de esa institución que busca acercarse más al modelo de los planes de estudio americanos donde existe un primer año en común de todas las carreras y muchas más materias optativas. Además de desempeñarse en el mundo académico, Mercedes ofrece servicios de coaching en el sector empresarial y trabaja en el ámbito clínico.
Los aportes de otra profesional “psi”, Sonia Abadi, fueron los que tuvieron mayor repercusión en el grupo ya que investiga un tema muy en boga: el modelo transdisciplinario de pensamiento en red, que integra avances recientes de la psicología, las neurociencias y la ciencia de las redes vivas con el objetivo de conectar ideas, personas y proyectos. Sonia ofrece capacitaciones en el tema a auditorios tan diferentes como el de los ingenieros de Techint, las revendedoras de Avon y las misioneras de la Inmaculada Concepción. “En el fondo todos precisan lo mismo, caminos alternativos hacia la creatividad y la innovación. Estrategias para desarrollar la intuición que es un recurso tan valioso que hoy tiene entidad científica”. Madre de dos hijos, abuela de tres nietos, cantante, bailarina y golfista, Sonia se define como no creyente: “Mi único credo es que el ser humano tiene el deber moral de desarrollar todas sus capacidades”, concluyó.
Inspirada por las palabras de Sonia, Carla Quiroga, periodista y actual editora-jefe de Apertura.com comentó haber caído en la cuenta de que lo que más disfruta de su trabajo es la posibilidad de generar redes entre las personas con las que se va topando en el mundo laboral. Carla hizo un recorrido a lo largo de su trayectoria profesional que transitó entre la televisión, la radio y la gráfica para dar cuenta de la oscilante realidad de los medios en la Argentina. Un sector que está en permanente transformación y que actualmente se enfrenta al desafío de la convergencia entre la tradición de la gráfica y las innovaciones digitales. Sin embargo, más allá de los contextos particulares, la dimensión humana termina siendo lo más motivador: “El periodismo me ha permitido unir a muchas personas desinteresadamente y lo más llamativo, aunque suene místico, es que creo que todo lo que uno da vuelve”, comentó Carla. Sonia no sólo estuvo de acuerdo sino que afirmó que ese retorno suele crecer exponencialmente y para sintetizar la idea lanzó: “En el mundo de las redes ser generoso, garpa”. Acto seguido, cada una de las invitadas compartió su tarjeta personal, feliz de haber sido partícipe de un encuentro que auspicia nuevas ideas y conexiones creativas.
Publicado el 24/10/2016 en Revista Vinicius

lunes, 24 de octubre de 2016

Detectando los nudos en la red

A veces, los obstáculos se reflejan en el cuerpo, como el típico “nudo en el estómago”, tensión en la zona cervical o lumbar y hasta espasmo coronario
La exploración mental o perceptual tropieza, cada tanto, con detenciones y hasta destrucciones en el fluir de las ideas. Se trata de dos maneras en que la red se inutiliza: los nudos y los cortes.
Los nudos en la red pueden aparecer como ideas o grupos de ideas que quedan conectadas inexorablemente entre sí, produciendo una soldadura inamovible, inhabilitándolas para establecer nuevas conexiones. Se trata de pensamientos que obligan a razonar de manera predeterminada, y que limitan y empobrecen la libertad de pensar.
Son fijaciones, que en parte provienen de nuestros modelos de crianza y educación, y en parte de los valores de nuestra organización y aun de nuestra civilización. Consignas que quizá fueron necesarias en un momento determinado, y que han sufrido una cristalización.
Las experiencias excepcionales, cuando van acompañadas de una fuerte carga emocional, tienden a quedar grabadas, y de allí en más se desarrollarán como clichés. Se instala un estilo semejante al reflejo condicionado, el cual ante cada estímulo, reacciona siempre de determinada manera.
A veces los nudos terminan teniendo el efecto de predicciones, algo así como una fatalidad que nos dice que las cosas solo podrán suceder de una manera. De este modo, no solo operan como prejuicios sino también como profecías y hasta condenas.
El nudo es una certeza, a veces una maldición inevitable, y no una posibilidad a la que hay que estar atento. Lo dramático es que las nuevas experiencias no modifican los nudos. A lo sumo, el individuo pensará: “Esta es la excepción que confirma la regla”. Pero al día siguiente volverá a sentir la inexorabilidad de la certeza.
Más aún, cada nueva experiencia refuerza y engrosa los mismos nudos en una escalada maligna que termina estrangulando la red.
Un nudo va a atraer hacia sí todo lo igual o parecido, para irse reforzando cada vez más, y va a desatender los indicadores de lo nuevo. Los nudos en la red son los que impiden aprender de la experiencia, son el lugar de la profecía autocumplida.
Dra. Sonia Abadi
Publicado el 26/10/16 en opinarg.cohttp://opinarg.com/detectando-los-nudos-en-la-red/

jueves, 20 de octubre de 2016

Conferencia en el Congreso Internacional de Mujeres Empresaria GEMA (Centro Cultural de la Ciencia - Polo Tecnológico de La Nación)





Adrenalina: La droga del miedo

La palabra "adrenalina" deriva de las raíces latinas "ad" y "renes" que literalmente significa "junto al riñón", en referencia a la ubicación anatómica de la glándula suprarrenal en el riñón. La adrenalina, también conocida como epinefrina por su Denominación Común Internacional (DCI), es una hormona y un neurotransmisor, que incrementa la frecuencia cardíaca, contrae los vasos sanguíneos, dilata los conductos de aire, y participa en la reacción de lucha o huida del sistema nervioso simpático. Médica, psicoanalista e investigadora en innovación y redes humanas, Sonia Abadi ofrece una visión muy completa sobre tan delicado tema.
Creemos que adrenalina es energía, excitación, motivación. En realidad, la adrenalina es la hormona de la lucha, y es por lo tanto una respuesta física ante situaciones que producen miedo.
La percepción de un peligro genera el envío de adrenalina al torrente sanguíneo, operando como un “saque” de estimulantes, que permite una rápida reacción y prepara para el ataque y la defensa.
En el estado de estrés agudo, esa adrenalina produce una redistribución de los volúmenes sanguíneos: disminución en la piel y en otros órganos y aumento en el corazón, cerebro y músculos, a fin de aprontarlos para la lucha. Es por eso que a veces sentimos las manos y los pies fríos, y calambres en el estómago, que se quedan sin suficiente irrigación.
La adrenalina es como una “droga” interna de emergencia, que no debe activarse en forma permanente, ya que lleva al estrés crónico.
Entre otras consecuencias, su “uso” por largos períodos produce problemas digestivos y el llamado síndrome metabólico, con hipertensión arterial (riesgo de infarto cardíaco y cerebral), aumento del colesterol, acumulación de grasa en el abdomen, disminución de la potencia sexual y trastornos en la alimentación.
También, deterioro del cerebro y déficit inmunológico.

Aparecen complicaciones del sueño: insomnio o “desmayarse de sueño” por agotamiento. No hay verdadero descanso ni relajación durante el dormir.
Los estudios refieren tres perfiles psicológicos según el modo de reaccionar al estrés.
> El tipo A define a las personas competitivas, agresivas y controladoras. Estas personas tienen mayor riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.
> El tipo B corresponde al individuo relajado, tranquilo, confiado, atento tanto al bienestar personal como a las relaciones interpersonales y a la expresión de sus emociones, incluyendo las hostiles. Y son aquellos que tienen menor riesgo de enfermar física y mentalmente.
> El tipo C corresponde a personas pasivas, introvertidas, con conductas de sometimiento y bloqueo en la expresión de las emociones.
En estas personas el estrés genera una coraza defensiva para protegerse de la inundación de estímulos, cierra la malla de la red. Se desconectan y llevan puesta una escafandra virtual, aislándose defensivamente en una especie de autismo que los hace impermeables a los otros y la realidad, sin conexión con sus pensamientos, sueños e ideas creativas. Son los que “se tragan el veneno” y son propensos a las alergias, las enfermedades respiratorias y el cáncer.
En los últimos años, un grupo de investigadores de la Universidad de Yale descubrió que el estrés activa la producción de la enzima PKC, que genera un déficit en el pensamiento, en la capacidad de planificación, y en el juicio y la memoria. Esta enzima genera también impulsividad, desconexión de la realidad y alternancia entre estados de euforia y depresión.

En el nivel cerebral, el exceso de adrenalina destruye las conexiones entre las neuronas, y esto se refleja en el pensamiento, reduciendo la conectividad entre las ideas.
Estos nuevos estudios demuestran que en situaciones de estrés se pierde la perspectiva, se toman decisiones por miedo o desesperación, se evitan o se niegan datos perturbadores. Y aparecen también los llamados ataques de pánico por vivencias de desamparo y despersonalización.
Además, al desacelerar, la falta de adrenalina genera sentimientos de agotamiento, vacío y depresión. Y para mantener un alto rendimiento, se comienzan a usar otro tipo de estimulantes: comer y beber en exceso, consumir tabaco, psicofármacos, y en algunos casos drogas, deportes de riesgo o juegos de azar. Cualquier estímulo que active o reemplace la producción de adrenalina.
El Pensamiento en Red colapsa y aparece el pensamiento operatorio, una actividad mental que resuelve cuestiones prácticas, pero que no genera profundidad y riqueza en las ideas.


Los doctores Pierre Marty y Michel de M’Uzan, creadores del concepto de pensamiento operatorio, afirman que este funcionamiento es característico de algunas personas con un déficit emocional severo, pero que existen también formas de pensamiento operatorio, carente de conectividad, en personas sanas expuestas a elevadas exigencias. Ocurren por una presión externa y actual, ya que el individuo, condenado a recurrir casi exclusivamente a un funcionamiento mecánico, pierde la capacidad de procesar, de fantasear y de cualquier expresión creativa y liberadora.

POR DRA. SONIA ABADI

Publicado en Urgente24.com el 19/10/16

miércoles, 19 de octubre de 2016

lunes, 17 de octubre de 2016

Estrés organizacional

La urgencia, las actitudes enloquecedoras de algunas personas, el exceso de información, las interrupciones permanentes, la falta de ejercicio de la creatividad son algunas de las causas de estrés en los equipos y organizaciones.
El remedio suele ser más presión: inyección de capital, de recursos, de gente. Esto va deteriorando cada vez más la salud del sistema.
El estrés llega a altos grados de toxicidad y se trabaja en un clima negativo y tenso.
Claro que las organizaciones lineales no necesitan la creatividad de su gente, solo su acatamiento. El equipo queda uniformado, y de ese modo “va al frente”, apto solo para la guerra.
En este esquema, los individuos son fácilmente reemplazables, por lo tanto descartables. Así, se instala la sensación de amenaza permanente.
El resultado más grave es que los más talentosos se enferman o se van y quedan los más rígidos, los que tienen más “aguante” y menos imaginación.
Al contrario, cuando se aprende a gerenciar la diversidad y se tolera cierto desorden típico de la complejidad, la organización no solo crece y se expande sino que se mantiene viva y joven. Los talentos se quedan, porque son valorados y protegidos.
Cambiar de modelo es comenzar a reconocer como valores el tiempo libre, los horarios flexibles, la posibilidad de desarrollar actividades más lúdicas, de establecer contactos humanos más ricos y profundos, de dedicar tiempo a la imaginación.
El ataque a la calidad de vida implica un elevado presupuesto en salud a las organizaciones, y la pérdida de la salud mental tiene un elevado costo en errores de criterio y malas decisiones tomadas en estados alterados y con visión lineal.
Algunas empresas norteamericanas ya han empezado a inquietarse por el tema de los workaholics, los “adictos al trabajo”. Ya no premian la dedicación, sino que obligan a su gente a tomarse los descansos y vacaciones que les corresponden. Han comprobado que así mejora la productividad, bajan los costos laborales y mantienen un buen clima de trabajo.
La American Management Association, una compañía especializada en mejorar la eficiencia de otras empresas, reduce las calificaciones de sus empleados si violan sus tiempos libres. ¿Por qué? Porque así estarían demostrando que no son eficientes.
Por la Dra. Sonia Abadi 

Artículo publicado en buenosairesinforma.com el 17/10/16  http://www.buenosairesinforma.com/Notas/Estres-organizacional

jueves, 29 de septiembre de 2016

martes, 27 de septiembre de 2016

Diez consejos para armar y concentrarse en expandir un proyecto

Si bien todos sentimos que las interrupciones atentan contra los estados creativos, la inclusión relajada de otras fuentes de inspiración los activa y enriquece.

Es que cuando estamos demasiado concentrados en un tema, sirve salir a recorrer la ciudad, intercalar un diálogo trivial con otro, observar a la gente y la naturaleza, escuchar música, porque amplían nuestra red.

Algunas personas muy imaginativas tienden a aislarse para crear. Esto los aleja de percibir las corrientes de interés que circulan en un determinado momento, y a veces de tener éxito con su obra, que ya no refleja a nadie más que a ellos mismos.

Otros intentan averiguar qué les conviene producir para satisfacer una demanda, pero pierden contacto con la fuente interior de su creatividad y solo pueden imitar lo que ya existe.

Nicolás, productor discográfico, me cuenta su experiencia con los músicos de rock. Están aquellos muy talentosos que no llegan a ser reconocidos porque son tan egocéntricos que el público no alcanza a comprenderlos.

Otros que sólo buscan imitar modas, escuchando todo lo nuevo que se edita, y con esto apenas logran estar actualizados, es decir, un paso atrás de lo novedoso.

Los grandes músicos, en cambio, son aquellos que descubren y a la vez crean una nueva tendencia. No buscan linealmente lo que “funciona” en ese momento en el mercado, sino que navegan las corrientes sociales y culturales, incorporando ideas desde diversas fuentes

No están conectados sólo con el ambiente de la música, sino que circulan entre su mente creativa y el mundo. Ellos son la verdadera vanguardia, aquella que es a la vez original y trascendente.

Por eso, cuando un artista trabaja en red se genera una evolución conjunta de la civilización y del artista. Y solo cuando nos sumergimos en el “ruido de la vida” en estado de apertura, crear y lograr el reconocimiento de los otros serán parte de una misma experiencia.

A veces, bloqueados en busca de nuevas ideas, abrimos un libro al azar, en cualquier página, y encontramos la frase que nos ilumina. Enredados en una situación vital aparentemente sin salida, cambiar el tipo de música que escuchamos puede mostrarnos un camino, ya que, si uno quiere cambiar el guión de su vida, ¿por qué no empezar por la banda sonora?

Cambiar de lugar los muebles y objetos que utilizamos, mudarnos a otro espacio, “viajar” por la ciudad también inician el movimiento de apertura. Aquí se trata de cambiar la escenografía para transformar el guión.

Además, la focalización no sólo estrecha la percepción e impide encontrar opciones creativas, sino que nos somete al estrés. Peor aún, nos deja sin recursos ante un desafío inesperado. El exceso de concentración en una tarea puede ser fuente de errores y accidentes.

Aquí se pueden considerar 10 tips para expandir un proyecto:

1-Recordar una necesidad o un problema de la organización. Pensar en algo que a uno le haría bien y que cree que les puede hacer bien a otros.

2-Diseñar la Red de mis contactos y conexiones, detectando a quiénes puedo convocar e interesar en mi proyecto.

3-Activar los lazos fuertes, con objetivos claros, y comprometer a las personas de mi círculo más cercano para que la Red se fortalezca.

4-Escuchar ideas diversas y conectarme con personas por fuera de mi círculo para que la Red se expanda.

5-Colaborar con los que trabajan en mis temas y con los que trabajan en proyectos diferentes y crear alianzas.

6-Convocar a los “enterados” que siempre saben lo que está pasando y les gusta compartirlo. Promueven la comunicación boca a boca, esencial en las redes.

7-Reclutar a los conectores, los “celestinos” de la red. Esas personas que disfrutan conectando entre sí a gente de diferentes mundos.

8-Detectar a los “motivadores” que saben entusiasmar a los que los rodean. Y ser cada uno un agente de difusión.

9-Utilizar los recursos de red para contactar y comunicar: Whatsapp, Twitter, Facebook, mails, aplicaciones para celular.

10-Contar mi proyecto como una historia que pueda emocionar a otros, y comunicar las ideas con imágenes inspiradoras.-


                                                                                                                                                                                                        Por Dra. Sonia Abadi

Artículo publicado el  negociosypymes.com el 27/09/16   http://www.negociosypymes.com/columna.php?ar_area=Especialistas&no_id=3109&ar_id=5

martes, 20 de septiembre de 2016

Cómo enfocar la energía en cosas productivas

Condicionados por el trabajo de cada día, la exigencia de rendimiento y eficacia, la búsqueda del éxito, y todo el esfuerzo de sostener la vida cotidiana, nuestra energía se hace difícil de sostener, y muchas veces nos sentimos desmotivados y entrampados.
En busca de recuperar el sentimiento de libertad, y sin darnos tiempo para reflexionar ni mirar hacia adentro, agotados y aburridos, buscamos atajos para evadirnos hacia lo que está más a mano.
La comida para calmarnos, el alcohol y los ansiolíticos para relajarnos, las compras compulsivas para gratificarnos, los juegos de azar para sentir la adrenalina, chequear el celular cada dos minutos para ver si pasa algo interesante, las horas ante la pantalla sin importar el contenido de lo que vemos. También las relaciones afectivas tortuosas y enfermizas que, a través del desencuentro y el sufrimiento, nos mantienen despiertos.
Estas actividades compulsivas, a veces hasta secretas, nos avergüenzan, vacían nuestra vida de energía, nos hacen perder tiempo y dinero, y mutilan nuestra red emocional y humana.
Son actos de evasión, repetitivos y monótonos, que una vez consumados, nos generan rabia contra nosotros mismos. Y así nos encontramos fragmentados, desconcertados y asustados por estas acciones que se vuelven cada vez más frecuentes e inmanejables.
Este modo de huir de la realidad, con actividades aparentemente recreativas, pero de calidad inferior a la actividad creativa, no deja aprendizaje ni crecimiento personal. Son sólo maneras de deshacerse en forma improductiva de nuestro excedente de energía.
¿La otra opción? Tomarse el tiempo para conectarse con necesidades genuinas y decidir la expansión de nuestra vida, intereses y vínculos.
Y esto aparece cuando al intentar recuperar el entusiasmo y el sentimiento de libertad elegimos el deporte, los hobbies, los viajes, creamos grupos para compartir afinidades, desarrollamos intereses artísticos o nos sumergimos en el fluir de la vida cultural.
Estas actividades no sólo nos distraen y relajan, sino que nutren nuestro pensamiento, creatividad y sabiduría, y nos permiten desplegar una personalidad más interesante, extrapolar conocimientos de un área a otra y ser mejores también en nuestro desempeño laboral.
Son experiencias variadas y estimulantes, y están llenas de vivencias de plenitud, orgullo y exaltación.
En esa forma adulta de jugar, la mente, las emociones y el cuerpo se entraman en una experiencia que tiene un lugar y un tiempo, con un estado mental laxo y libre de defensas. No nos sentimos amenazados ni perseguidos, la imaginación y la realidad confluyen, y la red de ideas y de vínculos se realimenta.
Así como en la evasión la energía se consume y las actividades compulsivas quedan aisladas del resto de nuestras experiencias, en la expansión se gana potencia y ésta circula hacia otras áreas.
Lo notable es que muchas personas que cuentan con una gran energía y potencial creativo no reconocen esta necesidad ni saben encontrar canales adecuados de expresión, y por eso padecen de conductas adictivas y hasta pueden terminar destruyendo sus propios proyectos.
En este punto, alimentar nuestro ser creativo pasa a ser una prioridad: aprender una nueva destreza física o intelectual, iniciar una colección, elegir un tema de interés y explorarlo. Recuperar lo renunciado y lo perdido en otras épocas: nuestra herencia cultural, las raíces familiares, los sueños y las asignaturas pendientes.
Ya no necesitamos evadirnos con actividades que nos vacían de energía, sino que nos expandimos en intereses que dan sentido a nuestra vida. De esto saben los navegantes y los pescadores, los andinistas y los viajeros, los coleccionistas y los melómanos, y también todos aquellos que hacen de su trabajo algo más que una rutina cotidiana.
*La Dra. Sonia Abadi es médica, psicoanalista e investigadora en innovación y redes humanas
Artículo publicado en en Clarín Buena vida el 20/09/16

viernes, 16 de septiembre de 2016

"Cultura, dignidad y educación" Por Alcira Argumedo 17 de septiembre de 2016

El debate sobre cómo dar un salto de calidad en la 
educación viene mostrando tantos caminos como
miembros opinantes.Creemos necesario incorporar
en el debate el concepto de conocimiento socialmente
útil y de pedagogía socialmente apropiada.
Hoy se plantea la necesidad de transformar las 
modalidades de enseñanza y el tipo de conocimientos
a ser transmitidos, frente a los cambios gestados por
la revolución científico-técnica en el área del saber.
Ante la velocidad y la obsolescencia de las tecnologías
de avanzada, que desplazan y reformulan las 
calificaciones requeridas por el mercado de trabajo,
las escuelas deben desarrollar capacidades que 
permitan que el conocimiento técnico-académico se
vertebre con los saberes sociales y culturales 
diseminados en las sociedades. Se hace indispensable
un pensamiento integrador, flexible y permeable a la 
diversidad (Sonia Abadi, 2016). Simón Rodríguez (1999) 
llamaba a esto perspicacia espiritual, que consiste en
elaborar respuestas a partir de observaciones,
contextualizar los problemas, confrontar miradas y
razones, y construir criterios comunes a través del 
debate de ideas.
A este desafío se suma en nuestro país la magnitud 
alcanzada por los problemas de deserción, repitencia 
y dificultades de aprendizaje, especialmente entre los
sectores más desfavorecidos de la sociedad. Hasta
tiempos recientes, las más importantes corrientes de 
la pedagogía concebían, implícita o explícitamente, 
un educando universalmente abstracto, que, de hecho,
responde al sujeto de aprendizaje de la cultura occidental 
dominante; desconocían los rasgos singulares y la 
complejidad cultural propios de los sectores subalternos 
en nuestro país, lo que indujo a considerarlos como 
componentes privilegiados del fracaso escolar en un 
sistema de educación que desde su origen 
desconoció como sujeto educativo a los chicos

pertenecientes a la población de pueblos originarios,
de ascendencia africana o mestizos, con sus propias 
concepciones culturales.
Tomando en consideración esta problemática, desde 
2010 venimos proponiendo un proyecto de creación de 
un Programa Nacional de Investigación y Desarrollo de
Estrategias Educativas, que crea Escuelas Modelos de 
Educación Integral (EMEI). Estas escuelas son
concebidas como experiencias piloto, que se sustentan
en investigaciones acerca del rendimiento de los 
alumnos pertenecientes a estos sectores, cuando se
reconocen y dignifican los saberes incorporados en su 
educación primera en el hogar. Las escuelas deben 
asentarse en las zonas de población vulnerabilizada;
con una oferta de jornada extendida pero no obligatoria, 
abierta a las propuestas y la iniciativas de la comunidad; 
para generar el desarrollo de estrategias educativas a
partir de la vinculación con las familias de los educandos 
y el trabajo conjunto de los docentes y los directivos de 
estas escuelas, que serán seleccionados entre aquellos 
que vienen trabajando en propuestas innovadoras y 
manifiesten interés en la gestación de alternativas 
educacionales.
La autora Alcira Argumedo es vicepresidente primera 
de la Comisiónde Educación de la Cámara de 

Diputados de la Nación.

jueves, 15 de septiembre de 2016

La creatividad del líder en red

Sabemos que la creatividad del artista puede aparecer en soledad y aislamiento, buscando momentos de quietud o estados contemplativos.
La creatividad de los realizadores se desarrolla en movimiento, en relación con los otros y la realidad.
Ese espacio puede ser el equipo de trabajo, entrenado para conectarse de modo que fluyan la intuición, la empatía, la fecundación de ideas.
Pero también, por fuera de su propio equipo, el líder en red se pone en sintonía con el entorno, creando un equipo ampliado con cada persona que encuentra, que dialoga y colabora con sus ideas. Los otros, las cosas, los hechos cotidianos pasan a ser así sus socios creativos.
Al mismo tiempo, el trabajo con su propia persona lo pone en contacto con el equipo interno de sus diferentes personajes. Estos también funcionan en red, permitiendo que surjan ocurrencias entre el explorador y el censor, el aspecto femenino y el masculino, el niño y el sabio. Así, los personajes internos son convocados e interactúan con las personas, ideas y elementos de la realidad.
Cuando se llega a la categoría de experto, se han integrado los talentos, la experiencia y la capacidad de usar la intuición, para entender en un instante lo que está sucediendo.
Ese es el momento en que el líder debe cambiar su visión y su modo de trabajar. Revisar sus ideas preconcebidas acerca del esfuerzo como único valor, examinando aquellas aptitudes lineales de las que estuvo tan orgulloso y ver si no son anacrónicas o contraproducentes para mantener una visión en red. Y estar satisfecho de lograr algo con poco esfuerzo, o en menos tiempo, gracias al talento que maduró con la experiencia.
Es el momento de dejar de arremangarse, de remar, y colocar sólo el toque justo de maestría. Este suele ser un momento crítico, ya que aparecen la culpa por trabajar menos o el miedo de que los otros los consideren haraganes e improductivos. Sin embargo, la expertise no se mide en horas de trabajo, y el ascenso a la categoría de experto no tiene nada que ver con el sueldo, ni siquiera estrictamente con el cargo.
Esto no quiere decir que el líder deba abandonar a su gente, ni desentenderse de los proyectos; al contrario, su mente y su tiempo deben estar libres para acoger, contener y procesar lo que el equipo genera. También para desanudar los conflictos y reencauzar la energía productiva.
Por otra parte, al estar inmerso en el fluir de la organización, el líder registra las necesidades que van apareciendo. Su atención flotante complementa y amplía su atención focalizada. No necesita observar cada detalle, ya que ve lo que otros no ven, sin necesidad de espiar a nadie, ni pedir informes detallados de cada procedimiento. Y su gente le acerca naturalmente la información que necesita.

Dra. Sonia Abadi – Médica, psicoanalista e investigadora en innovación y redes humanashttp://emprendedoresnews.com/liderazgo/opinion-la-creatividad-del-lider-en-red.html