viernes, 27 de junio de 2014

VARIOS PERSONAJES EN BUSCA DE UN LÍDER



Estamos constituidos por numerosos y disímiles personajes internos. Los personajes no representan a alguien en particular: la madre, el padre o algún maestro. En realidad, se trata de un precipitado de cualidades, defectos y actitudes de todos los modelos que hemos tenido a lo largo de nuestra vida. En cada uno de nosotros, este elenco con el que representamos nuestro guión interno será diferente. Y sin embargo, hay algunos personajes que son arquetípicos: el censurador, el atrevido, el tímido, el insatisfecho, la parte femenina en el hombre, el varoncito en cada mujer.

Pero de ninguna manera ellos forman un tribunal, ni es necesario elegir algunos y acallar a otros. Cuando aprendemos a identificar a nuestros diferentes personajes, recuperamos la energía de los opuestos, que habitualmente se neutralizan. Si nos tomamos el tiempo de escuchar todas la voces, en cada decisión surgirá un “líder natural” que llevará la voz cantante.

Lo notable es que, si los reconocemos y trabajamos con ellos, los personajes evolucionan. Algunos se alejan y aparecen nuevos, otros maduran y se vuelven más sabios.


miércoles, 25 de junio de 2014

DETECTANDO LOS NUDOS


 
La exploración mental o perceptual que se activa al pensar en Red tropieza, cada tanto, con detenciones hasta destrucciones en el pensamiento. Se trata de dos maneras en que la Red se inutiliza: los nudos y los cortes.


A veces, los obstáculos se reflejan en el cuerpo, como el típico “nudo en el estómago”, tensión en la zona cervical o lumbar y hasta espasmo coronario.



Los nudos en la Red pueden aparecer como ideas o grupos de ideas que quedan conectadas inexorablemente entre sí, produciendo una soldadura inamovible, inhabilitándolas para establecer nuevas conexiones con otras ideas. Se trata de pensamientos que obligan a razonar de manera predeterminada, y que limitan y empobrecen la libertad de pensar.



Son fijaciones que en parte provienen de nuestros modelos de crianza y educación, y en parte de los valores de nuestra organización y aun de nuestra civilización. Consignas que quizá fueron necesarias en un momento determinado, y que han sufrido una cristalización.


jueves, 19 de junio de 2014

EN SINTONÍA CON EL MUNDO



De modo lineal, por fuera de la Red, solo vemos en función de los objetivos inmediatos y los temores, lo que distorsiona nuestra visión de la realidad.

Al desarticular la observación focalizada, en vez de reaccionar a los estímulos, activamos la sintonía con el entorno y comenzamos a prestar atención a las indicaciones que reflejan nuestras preocupaciones e intereses actuales, y los pueden potenciar o respaldar.

La mente en Red no solo observa y analiza; también registra los climas, los detalles del entorno, al mismo tiempo que sus propias vivencias. Es capaz de desactivar, en forma transitoria, la memoria, la intención, las explicaciones. También la opinión, el juicio, la censura.

Cuando apuntamos a un objetivo predeterminado intentando resolver o adquirir algo concreto, solemos darlo por concluido con el acto de conseguir lo que buscábamos.

La rápida salida hacia la compra o la solución perfecta “descarga” la energía creativa.

Al estar en atención flotante, registrando los indicios menos evidentes, se comienza a advertir también lo que forma “parte del decorado” y que, aparentemente, no se puede usar ni modificar.
Este es el relato de un participante de los Seminarios. Reunión en la oficina, cliente importante, aire acondicionado split a una altura considerable, se ha extraviado el control remoto. La sala se va convirtiendo en un sauna, la gente se afloja la corbata. Uno llama, histérico, a las secretarias; otro abre y cierra cajones; el más joven se tira a mirar bajo la mesa. Ni pensar en subirse a una silla: no son lo bastante altas y, además, son giratorias. Nuestro amigo piensa: “No me voy a mover, me pongo en atención flotante y se me va a ocurrir algo”. Pasea su mirada por el cuarto y ve en un rincón, enrollada, la pantalla del proyector. Lo cuenta así: “Ni lo pensé, me levanté como en trance, tomé la pantalla como si fuera un largo palo y toqué el botón de encendido del aire”. Todos respiran aliviados, la reunión puede continuar, ya se ocuparán más tarde de encontrar el control remoto.


lunes, 16 de junio de 2014

¿QUIÉN ES PARTE DE MI EQUIPO?



En las relaciones públicas, pertenecer a un círculo social, académico o deportivo ofrece la posibilidad de establecer lazos que serán capitalizados en contactos con personas influyentes, obteniendo ventajas laborales y sociales.

Ciertos clubes o colegios exclusivos, los barrios cerrados, han sido tradicionalmente lugares de creación de alianzas entre personas de la misma clase social, religión o poder económico. El objetivo era rodearse de gente con los mismos valores y expectativas, y los resultados eran coherentes con lo que se pretendía lograr.

Pero, a veces, estos círculos envejecen por la dificultad para establecer circulación con otras redes. Falta oxígeno, no aparecen nuevos links, y la Red adquiere contornos demasiado definidos y sin valencias libres hacia el exterior.

Hoy, nuevos estudios sociales alertan acerca de las desventajas de sostener en exclusividad este estilo de funcionamiento y señalan el riesgo de esta alternativa en la crianza y educación de los hijos. La reflexión evidente es que esto los aísla de la realidad, los hace egoístas y poco solidarios. Sin embargo, podemos ir más lejos aún: la pertenencia a círculos cerrados en un mundo en Red limita la riqueza de nuestra mente y nuestra conectividad, y por lo tanto nuestras oportunidades de crecer y tener logros trascendentes.

En su peor versión, algunas personas coinciden en algún punto de fuerte interés común, y establecen lazos de conveniencia en beneficio de un pequeño grupo, con la intención definida de dejar afuera a los otros: la trenza en la Red.

La trenza es tóxica para la Red porque impide la libre circulación de la información, de las ideas y de los lazos interpersonales.

Y la preocupación obsesiva por pertenecer a determinados grupos de poder o de influencia social o económica genera un estado de crispación y ansiedad, con la amenaza permanente de ser excluido.

Recuerdo el comentario de un “experto” en relaciones públicas que contaba que había decidido dejar de veranear en la playa de moda ya que no soportaba la angustia de estar cada día alerta para confirmar si lo invitaban a tal o cual evento. Dado que cada invitación o exclusión ponía en juego su sentimiento de estar vigente, y con ello toda su autoestima, sus vacaciones se habían transformado en una tortura.

El funcionamiento en Red favorece el intercambio y el crecimiento. Y las redes informales agregan valor y expansión: los deportes, los hobbies, el coleccionismo, la música, la vida social sin condicionamientos y la vida cultural.

El mundo en Red ha transformado también la calidad de los desafíos y el tipo de personas y contextos adecuados para percibirlos y capitalizarlos.
No es casual que en los últimos años muchos de los grandes creadores, tanto artistas como empresarios, no hayan surgido de familias, empresas o círculos poderosos, sino como exploradores de oportunidades que han sabido dar un salto genial por encima de las estructuras convencionales.


martes, 10 de junio de 2014

LA RED HUMANA: EMPATÍA E INTUICIÓN

Sabios, videntes, gurúes, algunos viejos amigos o jóvenes sensibles detectan lo que nos pasa sin necesidad de contarlo. Más aún, parecen conocer nuestro carácter y hasta nuestras preocupaciones. ¿Cómo lo hacen? Se ofrecen como caja de resonancia dejando en suspenso la atención. Al estar la mente y el cuerpo en atención flotante, en Red, y su persona presente como totalidad, nos descifran también como una totalidad y se produce la verdadera comprensión.

Freud afirmaba que la empatía era una forma de conocimiento que se había perdido en la historia del desarrollo de la humanidad a favor de otras formas más racionales, basadas en la observación y la comprensión intelectual.

Más adelante, otro estudioso de la personalidad, el austro-norteamericano Heinz Kohut, afirmó que en realidad cada uno de nosotros, en su primera infancia, conoce el mundo de modo empático y luego reprime esa capacidad, porque se le superponen otras funciones más objetivas de comprensión de la realidad. Pero nos enseña también que en determinadas condiciones se puede dejar en suspenso el conocimiento racional y permitir que vuelva a fluir el conocimiento empático.

Por otra parte, la empatía y la intuición, al ser formas de aprehensión inmediata, son más veloces que el razonamiento, y esto las hace tan adecuadas a la velocidad del mundo actual. Por eso, aun si contamos con períodos breves para responder, siempre conviene dedicar un primer momento a dejar operar la función Red, que sirve para percibir alternativas, antes de activar la observación lineal, que es la que solemos usar en el momento de actuar.

Pero ¿podemos confiar en la intuición y en la empatía?, ¿en qué circunstancias?

Algunos dirán que es peligroso confiar en una primera impresión, que hay que tomarse el tiempo para explorar y analizar a las personas y los hechos. Y esto no deja de ser cierto. Pero lo notable es que, cuando nos equivocamos en nuestra percepción inicial, no es por haber dejado actuar a la intuición, sino porque no hemos sabido desactivar nuestros prejuicios y preconceptos al enfrentarnos a algo o a alguien nuevo.

El Pensamiento en Red descubre, legitima y promueve el funcionamiento intuitivo y empático como forma inmediata de observación y conocimiento, al no descalificarlo como un residuo marginal del pensamiento lógico ni adherir a una concepción mística que trascienda las fronteras de lo comprensible. Junto a la comprensión lógica, el
Pensamiento en Red integra lo inconsciente, el cuerpo y las emociones.


miércoles, 4 de junio de 2014


RESISTENCIAS AL CAMBIO Y CORTES EN LA RED

Así como los nudos estrechan la Red, los cortes la fragmentan y la destruyen. Ambos mecanismos atentan contra los lazos humanos, organizacionales y del pensamiento.

La acción de las fuerzas de destrucción se despliega en tres grandes corrientes: la tendencia a la inercia, la hiperactividad y la función enloquecedora.

Las fuerzas de inercia se oponen al cambio postergando indefinidamente su difusión a través de resistencias larvadas como la burocracia, que termina por desalentar todo entusiasmo, y el dogmatismo, que se opone con leyes inmutables al progreso y la innovación. También la hiperactividad estéril, que diluye los verdaderos objetivos. Y, muy especialmente, la acción maligna de la función enloquecedora, que opera como un hacker en la Red, destruyendo todo tipo de conexiones.

Estos modos de destrucción actúan a la manera de saboteadores que desactivan, cortan y finalmente destruyen la Red del pensamiento y la
Red humana de la organización.

En algunas organizaciones las fuerzas de destrucción son particularmente activas, y muchas veces son el residuo de cortes y remiendos mal resueltos a lo largo de fusiones, crisis, divisiones, o hasta duelos por alguno de sus miembros. Todas estas situaciones que no fueron tomadas en cuenta enferman la Red, sin que nadie reconozca su origen. A veces, solo el clima enrarecido de una organización es la señal detectable de esta enfermedad.

En esos casos encontramos lazos demasiado tensos, vínculos cortados o sectores aislados de la trama general. Y, en el procesamiento de las ideas, aparecen también señales de cortes, parches y remiendos, que atentan contra la diversidad y riqueza del Pensamiento en Red.