viernes, 26 de julio de 2013

Nuevos desafíos sociales de las firmas del tercer milenio” – Alejandro Melamed – La Nación 21/7/2013


"Para pensar los desafíos sociales que enfrentan las empresas en este tercer milenio hay que considerar, en primera instancia, qué macrofuerzas influyen en el contexto y cuáles marcarán la agenda.
Las macrofuerzas son aquellos fenómenos que impactan a toda la gente, en todo el mundo. En este sentido hay algunas que se consideran críticas: la cada vez mayor incertidumbre, la globalización que confluye con la nacionalización en diferentes partes del mundo, creencia variable en líderes e instituciones, influencia creciente del sector social, el fenómeno de la urbanización, la escasez de recursos y el cambio climático, el incremento de inequidad, la tecnología cada vez más presente en todas las facetas de la vida y el aumento exponencial de información y datos.
Dentro de estas megatendencias debemos destacar cuáles son las perspectivas respecto de su impacto en gente” 
 

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Compartimos un extracto del libro Pensamiento en Red que plantea una visión íntimamente relacionada con la expresada por Alejandro Mejamed en su nota “Nuevos desafíos sociales de las firmas del tercer milenio” sobre las macrofuerzas sociales actuales. 
Una propuesta y un desafío para poder convivir con ellas: Pensar en Red. 
 

EL UNIVERSO DEL EXCESO Y LA INMEDIATEZ: UN MUNDO EN RED

El mundo actual –cada día más complejo – hace difícil la percepción de los hechos, la selección e interpretación de los datos y la toma acertada de decisiones.

Toda la información está a nuestra disposición y las comunicaciones se producen en tiempo real. Sin embargo, el abismo entre lo que sabemos y lo que ignoramos se agiganta minuto a minuto. Por otro lado, resulta prácticamente imposible recoger y analizar toda la información disponible antes de tomar una decisión, y llegar a tiempo antes de que la mayor parte de los datos pierda vigencia. Y más aún: ¿estamos realmente conectados cuando nos intoxicamos de información? Probablemente no. Estamos, eso sí, “enchufados”, que no es lo mismo.

¿Cómo navegar por el mundo virtual y por el mundo real? ¿Qué hacer para no ser arrasados por el exceso y la velocidad? ¿Cómo resistir a la peligrosa tentación de aislarse para protegerse?

Estamos viviendo una transición, en la que necesitamos encontrar un modo nuevo de armonizar nuestros talentos y valores. Son tiempos de creación de espacios intermedios entre los esquemas tradicionales y los nuevos paradigmas. Tiempos de integración de la diversidad: los valores de Oriente y Occidente, los paradigmas científico y artístico, las aptitudes intelectuales y emocionales, el ámbito personal y el laboral.

Lo notable es que esta visión compleja de la realidad –que siempre fue una característica de los grandes creadores – hoy es indispensable para todos los que vivimos en el mundo de las redes.

Existe un modo de comprender estas nuevas formas de presentación de la realidad, un modo mejor de procesar este universo abierto, interconectado y en constante fluir: el Pensamiento en Red.

El Pensamiento en Red es un modelo transdisciplinario que integra avances recientes de la psicología, las neurociencias, la sociología, la teoría de las redes complejas y las nuevas teorías de la comunicación.
Este modelo, a la vez que explica cómo opera el pensamiento creativo, permite un entrenamiento que modifica las estructuras mentales procesadoras de las ideas.

El Pensamiento en Red es la exploración, activación y utilización de un pensamiento integrador que permite estar a la vez imaginando y realizando, reflexionando e interactuando con los otros y con el mundo.

 

martes, 16 de julio de 2013

¿Qué “software mental” será necesario para comprender este universo interconectado?

  Necesitamos otros talentos, recursos y valores para ser capaces de navegar y transformar estos escenarios tan complejos como inciertos.

En estos tiempos “que corren”, las personas y las organizaciones que persisten en estructuras lineales de funcionamiento están destinadas al aislamiento y al envejecimiento prematuro, aún si están tan focalizadas en sus objetivos que no lo pueden percibir.

Paradójicamente, las soluciones simples requieren una alta capacidad de linkear datos y procesarlos, de tomar decisiones fuertes en un tiempo breve e impulsarlas con aplomo y seguridad. La percepción y la resolución en red, capitalizan la diversidad, conectando ideas, saberes y hechos alejados o aparentemente incompatibles.

El término red y la expresión en red se utilizan actualmente en diversos campos, desde la tecnología hasta los proyectos comunitarios. Sin embargo para trabajar eficazmente en red es necesario conocer las leyes de funcionamiento que rigen tanto las redes naturales como las artificiales, así como la interacción entre ellas.

La gente que posee naturalmente o desarrolla un pensamiento en red es la más apta para formar redes y mantenerlas activas. Son aquellos que desarrollan diversos talentos, intereses y experiencias en áreas a veces muy alejadas de su profesión o actividad habitual. Si esas personas son además flexibles y versátiles, agregan a la red su riqueza de modelos mentales y su gran conectividad entre ideas, que les permiten exportar conocimientos de un área a otra. Además estos individuos aportan los lazos humanos que han ido construyendo en sus múltiples áreas de acción.

El desafío que propone el Pensamiento en Red es transferir la vitalidad de la red natural al modelo grupal y organizacional, evitando que se fosilice la potencialidad de cambio y transformación característica de las redes vivas.