jueves, 6 de julio de 2006

TIRANOS EN LA OFICINA: VIOLENCIA LABORAL

La nueva forma de acoso que humilla y lastima en el trabajo
Crecen los casos de hostigamiento psicológico y moral en oficinas públicas y empresas privadas. Hay abuso de poder y las víctimas se enferman, pierden el empleo o entran en depresión. Los tres poderes del Estado acusaron el impacto y comenzaron a reaccionar. Cómo frenar los ataques y dónde consultar.

¿Qué quiere decir "violencia laboral"? Son las acciones que, durante un tiempo prolongado, afectan la dignidad del trabajador, su derecho a no ser discriminado, el respeto de su honra y su integridad física, psíquica y moral.
En casos extremos, desencadenan daños psicológicos graves, pérdida del empleo y hasta suicidios. Es un fenómeno que se conoce a nivel mundial por una palabra en inglés, "mobbing", traducida como "ataque, atropello". Y no es estrés, acoso sexual, tensión pasajera en el lugar de trabajo o malhumor de un día.¿Cómo se manifiesta entonces esta nueva forma de acoso? En ataques permanentes contra la persona, persecuciones tendientes a provocarle "aislamiento, pérdida de la autoestima, descalificación, desmerecimiento, violación de la intimidad, difamación, supresión de derechos, intimidación, falsa denuncia, afectación a tareas irrelevantes, quita de personal, intromisión en la computadora, utilización de influencias e indiferencia a sus reclamos", detalla María Alicia Rendon, especialista en resolución de conflictos.

Comentario de Sonia Abadi

En los seminarios de Pensamiento en Red trabajamos el tema de la violencia en las organizaciones y su efecto destructivo en las personas y en la creatividad de los equipos.
Buscamos detectar y desactivar la acción del que acosa. Puede ser un compañero de trabajo, un jefe, o alguien de carácter dominante o seductor.
Nosotros lo llamamos “el enloquecedor” y sabemos que algunas personas sólo pueden funcionar de ese modo, ya que son enloquecedores “profesionales”.
En estos casos no hay ninguna duda de que esas personas deben ser denunciadas.
Pero a su vez hemos detectado una “ función enloquecedora” que suele circular en forma latente en las organizaciones con alto grado de toxicidad, rigidez y stress.
Bajo determinadas circunstancias cualquier miembro de un grupo humano puede encarnar la función enloquecedora o ser víctima de ella, generando una alianza destructiva entre el enloquecedor y los enloquecidos.
Estas condiciones de trabajo multiplican las posibilidades de cometer errores con el riesgo para la organización. A su vez los errores realimentan la autoridad del enloquecedor.

El enloquecimiento crónico crea un estado de agotamiento en las personas y los equipos de trabajo. Consume la energía creativa y productiva, que se emplea en contrarrestar la función enloquecedora. Aparenta gran actividad pero en realidad destruye la red.